Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
DAVID LYNCH (1946-2025) / LA PINTURA ME PROPORCIONÓ UNA NUEVA VISIÓN
Llevamos tiempo asistiendo al desafío de las nociones clásicas, integrando lo grotesco en su base y consiguiendo así una especie de híbrido donde la apolíneo y lo dionisíaco se manifiestan a la vez.
El americano LYNCHlleva su transgresión más allá y conforma una pintura en relieve gozosa de su condición de maldita, de una provocación que no deja que por su concepción se pierda todo un mensaje demoníaco y revelador.
El repertorio de su obra está lleno de referencias implícitas y explícitas, de delirios que se investigan a sí mismos, de señales y signos que se adhieren expresando su pasmo.