Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
No cabe duda de que la pintura tiene tanto un significado secreto como manifiesto, pero ante la del andaluz SABORIDO la ecuación lumínica y cromática no se queda solamente en unas soluciones técnicas y estilistícas ostensibles.
Antes bien, profundiza además en el análisis de la luz y la materia como un trasfondo poético humano que es la medida de todo el entorno existencial, como un alumbramiento plástico de emociones y sensaciones visuales.
El hombre, a fuerza de narcisismo, ha llegado a formarse una imagen estupenda de sí mismo, demasiado estupenda quizá.