Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
¿Será cierto que en la obra del pintor y escultor noruego KILLI-OLSEN, su realización material acaba siendo inadecuada respecto a la representación ideal, ya que la materia opone una resistencia continua a la forma que pretende plasmarla y conserva un carácter especialmente negativo, hostil e impenetrable?
Por supuesto que no, el artista plasma en connivencia con la materia un imaginario un tanto jubiloso como grotesco, deformante, desfigurado, o su inverso, un prontuario de los pobladores exquisitos de un mundo pretendido.
Su representación es una fuga del tiempo y hasta de un espacio que hasta ahora engendraba cubículos anodinos; es, por el contrario, trasladarnos a otros confines que ensartan la realidad bajo otros modos de vida.
El hombre está tan solo que la desesperación le parece un nido y el pavor un refugio.