Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Ante la obra del costarricense MARTÉN estamos ante un proceso creativo con una dinámica autónoma e independiente que está dominado por una instancia que está más allá del autor.
Sus alineamientos confluyen entre una gama cromática que experimenta su propio orden y esquema, y sus referencias a una topografía que se despliega en el espacio como una naturaleza ferviente.
Las formas acaban siendo como seres que habitan un cosmos que ellas mismas han creado y conformado a su imagen y semejanza con el fin de que su existencia sea un encuentro plácido entre pleamares.