ROBERT MALLORY (1917-1977) / YO NO TIRO NADA

Se dice que cada obra de arte nos pone en contacto con un porvenir que se sustrae a los ojos de los mortales -hace muy bien- por medio de lo fantástico. Para el americano MALLORY ese futuro es chatarra, restos de hierros y arpilleras, bronces desgarrados, testimonios metafóricos de una civilización que está acostumbrada aSigue leyendo «ROBERT MALLORY (1917-1977) / YO NO TIRO NADA»

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ADRIAN HEATH (1920-1992) /

Paul Gauguin era bastante quisquilloso y, sin embargo, tenía en ocasiones, mucha razón, como cuando dijo que había intentado luchar contra todos estos grupos que se erigen como dogmas de cada época y hacen marcar el paso no solamente a los pintores sino también al público. Al británico HEATH nadie le hizo marcar el paso,Sigue leyendo «ADRIAN HEATH (1920-1992) /»

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JULIEN SAUDUBRAY (1985) / AL MARCHARME ACABAN DE HACERSE

Alfred Kubin acabó por reconocer que en todas sus imaginaciones oscilaba una fina sensualidad que recién le hacía bien comprensibles las cosas. Es esa sensualidad plástica la que queda patente en estas crisálidas del francés SAUDUBRAY, en las que las veladuras, los refinados colores desmayados y las formas voluptuosas pululan por el espacio de susSigue leyendo «JULIEN SAUDUBRAY (1985) / AL MARCHARME ACABAN DE HACERSE»

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PIELES

Como defensor de la escuela romántica, no tendría que soportar la plena luz, pues, según Bakunin, el claroscuro es el único medio en que puedo vivir. Hay días que parecen fotocopias. Las segrega de modo compulsivo una máquina neutra. (Aurora Luque)

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PEJAC (1977) / ESTÁN AFUERA TRATANDO DE ENTRAR

Al santanderino multidisciplinar PEJAC se le podría aplicar aquella frase de Huelsenbeck, en la que afirma que los artistas mejores y más fabulosos son aquellos que reúnen a cada hora los pedazos de su cuerpo desmembrado por el laberinto de las cataratas de la vida, concentrados en la comprensión de la época, sangrando en lasSigue leyendo «PEJAC (1977) / ESTÁN AFUERA TRATANDO DE ENTRAR»

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ELISABETH LALOUSCHEK (1955) / ILUMINO LO SOMBRÍO

No hay silencio, lo que hay son clamores como fuegos encendidos, como llamas devoradoras de todo lo que encuentren, invadiendo sombras para renacer en un mundo virgen. La austríaca LALOUSCHEK es como si estuviese ante las paredes de una mazmorra y zarandase encima de ellas rodillos, brochas, paños, todos bañados en una espesa masa cromática, ySigue leyendo «ELISABETH LALOUSCHEK (1955) / ILUMINO LO SOMBRÍO»

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