Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
El carácter paradójico del valor estético se manifiesta de manera evidentísima en la eternidad ansiada por la obra de arte.
¡Y que si desde hace tanto tiempo sólo me ocupo de mi cadáver, que me dedique a remendarlo, en lugar de tirarlo a la basura para mayor beneficio de ambos!
Enfrentarse sin esconder la mano, transformar y concebir en cavilaciones y vigilias, ir hasta lo visionario sin perder de vista el retorno y el pasado.
El segoviano SÁEZ quiere que en esta era tecnológica su obra tenga un valor significante que él puede hacer por sí mismo, depurando sus propios misterios y nociones heredadas.
El resultado es una pintura que desnuda la condición humana cotejándola consigo misma, con su densidad, verdad, crueldad e impiedad.
Mi misión consiste en matar el tiempo y la de éste es matarme a mí. Entre asesinos nos llevamos de perlas.
A nuestro querido artista OVEJERO le pasa igual que a Franz Marc, ve a través de la materia, no estando lejos el día en que atrevasará, si no lo ha hecho ya, su masa vibratoria como si fuese aire.
Sus obras son ese conjunto de conocimientos y de técnicas de las que hablaba Foucault, que permiten hacer hablar a los signos y descubrir su sentido. En su caso, hasta cierto punto, pues su impronta visual, tan delirante y misteriosa, penetra en un más allá que solamente intuimos.
Lo que sí es cierto es que son creaciones en las que lo plástico recaba toda una significación a partir de diagramas en los que la gama cromática se expresa caminando entre espacios dolorosos, casi trituradosy rehechos, para dar un desenlace de manifiesto e indeleble impacto.
(La Duda) hurga en los más hondo de nosotros, como una enfermedad, o más eficazmente aún, como una fe.
Las nuevas construcciones megalíticas pueblan espacios y urbes en una sintaxis vertical con apoyo horizontal, creando fisonomías que revelan lo monumental del futuro.
El naturalizado argentino DI TEANA hace de estos dólmenes compactos una reflexión sobre cuál es el papel que han de desempeñar de cara al ciudadano y espectador.
Es un reto que va más allá del diseño, de su configuración geometrizada como habitante material de una geografía concreta, es, en el fondo, un pensamiento visual que se desborda e influye en nuestra visión.
Mi vida: perpetuo terror ante los dogmas, ante los dogmas incipientes.
El signo que caracteriza a un artista es la capacidad de éste para dotar y desentrañar un significado a su quehacer, con el que transforma y comunica la esencia plástica de su visión.
La venezolana MAYELA adopta en su producción textil, no solo una estética de la luz sudamericana, sino el cromatismo de un territorio que sufre a pesar de una idiosincrasia basada en su magia geológica.
Y es que la materia utilizada por la artista es la más expresiva para plasmar una realidad que se desgaja en retazos llameantes y derrotados, aunque irredentos.
Ni este mundo, ni el otro, ni la felicidad son para el ser entregado a la duda.
El arte es una resolución personal de contradicciones: la sensual y la intelectual, la pasión por el espacio. la materia, la luz, el color, el cuerpo, la tierra, el cosmos.
En Egipto los artistas trabajaban para los muertos, en China y en Áfica también, pero ahora los hemos olvidado, no queremos saber nada de ellos a pesar de que su pasión por el arte ha madurado hasta convencerse de que no pueden reposar sin él.
La ilusión engendra y sostiene al mundo; no se la destruye sin destruir a éste. Eso es lo que yo hago cada día.
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