Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Decía Carl Carl Einstein que la historia del arte, de la que siempre estamos hablando, es la lucha de todas las experiencias ópticas, de los espacios inventados y de las figuraciones.
El alemán BERKE sabía hacer crecer la pintura hasta que ella misma tomaba rumbo, jalonando todo el espacio con unas huellas, líneas, condensaciones y manchas que se comprimen como si estuviesen buscando una luz que las alumbrase.
Casi aparentan ser topografías y orografías que se desdibujan para que no sean reconocidas, para que su compenetración y penetración cromática alcancen la emisión de la capacidad visual necesaria en orden a su propia existencia.
¡Qué locura! ¡Enterrar a un fantasma vivo en un cuerpo muerto!
En estas topografías de la americana HUDDLESTON aparece un cosmos que no sabemos situar exactamente donde está inicialmente, después nos aproximamos y nos cercioramos que además de vernos nos enseña su misterio.
Y es que es una versión de un planeta que sobrevive, que parte de un origen que se manifiesta, que es el espejo de una plástica que se expande y se vivifica a través de lo geológico.
La artista lo ha creado así, pensando en la presencia de una cosmovisión que relata su sentido de una utopía que está en su final o comienza a despertar.
El cuerpo desnudo que ante el griego era una respuesta, ante el cristianismo es una interrogación.
Lo que hace el alemán HERMANN es proyectar su propia biblia pictórica entre volutas, caos, trazos, masas, hasta convertirla en una dicción que se explica por sí sola.
El artista, como muchos otros, apuesta por su propia genealogía plástica, empleando para ello la convicción de que los valores cromáticos obtenidos son los que revelan su lenguaje y su simbología.
Sus obras son una plasmación intuitiva e instintiva a partir de elucubraciones, ideas, emociones y convencimientos de cómo encarnarse libremente en ellas.
PROMETEO.- Si quieres pensar libremente procura estar encadenado.
La fuerza, la densidad, los rasgos, los arañazos, las texturas, las arrugas, las incisiones, el rellenado, las heridas, el vertido y muchos procedimientos y técnicas más, establecen la signatura de un artista acuciado.
Estas obras del alemán ZIMMER muestran el transcurso de un día y una noche consumidos por la ansiedad, la excitación y el impulso que ante la superficie se hacían incontenibles.
La masa cromática tan diversa se convirtió en un agente provocador tan terrible que hasta ella misma se volvió prisionera de la angustia, porque estaba lejos de sentir el relieve de su salvación después de la condenación
No podía acostumbrarse a la idea de que muriese, pero a la muerte se acostumbró enseguida.
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