El artista transmuta y convierte, troca y muda. Sin esas operaciones su obra se queda sin alma creadora, queda limitada a un acuario roto. Esa es la sorpresa de la húngara PAN, cómo se metaboliza en esas formas orgánicas que flotan, cual aves blancas y fantásticas.
Las líneas ondulantes de sus obras nos transportan, nos hacen nadar con ellas en viaje hacia un paraíso al que nunca queremos llegar para no romper esa magia de surcar plácidas y verdes lagunas. Hay un ritmo plástico que depura y purifica, que no pierde su don ni su naturaleza exógena sin merma de su anatomía interna.
Son fenómenos que van más allá de ese juego empírico, de ese nutriente decorativo que hipnotiza voluntades. Van más allá porque al final adquieren vida y realidad y como espectadores nos quedamos absortos de que así haya sido y todavía siga siendo.
La promiscuidad se cultiva en el país.
Odio mi casa que se marchita como la cruz cuando olvida su muerto.
Y las aves picotean.
(Almelio Calderón)
GIULIANO VANGUI (1931) / ESTACIONES PERPETUAS
Estamos siempre ante la duda, trabajamos y esculpimos con ella, es parte de nuestra lucha con la materia, de la mutación que siempre estamos exigiéndole para que sea nuestro interlocutor.
Pero a la hora de ir perfilándola vemos que toma un desarrollo libre, propio de nuestras mismas sombras, con unos personajes que otean, matan para redimirse o se suben a una moto enmascarados en una superficie hostil, ¿con qué objeto? Dejar en suspenso el hecho fundamental de su propia existencia.
El italiano VANGUI es muy apreciado en Japón, país que le ha dedicado todo un museo, quizá porque conecta con ese sentido oriental de que hay ciertas dimensiones y magnitudes en el campo de lo plástico que no deben perderse.
La noche es un cuerpo donde uno puede perderse sin alcanzar el poder de la existencia.
(Almelio Calderón)
WOLFGANG MATTHEUER (1927-2004) / TODAS LAS PASIONES CADUCAN
Podríamos afirmar que este checo residente en la Alemania Oriental, SITTE, fue un representante del llamado realismo socialista. Pues sí lo fue tiene la virtud de enmascararlo aunque alguna inclinación le quede de testigo. No obstante, su obra mantiene el pulso plástico e incluso ideológico, retratando metafóricamente su experiencia.
Parte de presupuestos iconográficos claramente expresionistas para reflejar su propia inquietud sobre lo que está sucediendo y aunque se desdoble siempre hay una fracción que domina, un coloso al que derribar o ir al ataque sin cabeza que perder porque ya estaba perdida.
Es un creador motivado por un final que trágicamente va llegando y no nos ahorrado nada, ni decepción ni sufrimiento ni desolación. Sigamos esperando.
Un pan de arena flota, alguien lanza agujas como cruces.
Se suicida el hombre como se suicida la ola contra el muro interno.
Ellos se quedan con un talismán sin raíz, pero tú partes la luz.
(Almelio Calderón)
JACOB STEINHARDT (1887-1968) / NO ME OYEN
En tiempos de persecuciones y tragedias no es extraño que los artistas, más siendo israelí como STEINHARDT, se centren en la condición humana tratando, a través de la pintura, de descubrir en ella las razones de una existencia desolada.
Por eso sus exigencias plásticas pasan por reflejar la vulneración a una causa que nace de la propia inmanencia del ser, contraria a la destrucción y al sufrimiento. Sus obras, una vez iniciadas, proceden a la búsqueda dentro de sí mismas y nos conminan a seguirlas, a llegar hasta sus últimas consecuencias.
Un expresionismo que hunde sus raíces en una historia milenaria que no ha acabado todavía, de dibujo cruel y de formas plurales que se adaptan al pathos sobre el cual inciden implacablemente.
Soy el último lobo de esta penumbra.
Cristo no soñara con otras manadas.
Allá en las copas están flotando las llagas.
(Almelio Calderón)
CHRISTIAN ROHLFS 1849-1938 / QUE NO ENTREN O QUE SE QUEDEN
Ya Mefistófeles nos advertía que acabaríamos siempre por depender de las criaturas que hemos fabricado nosotros mismos. ¿Y por qué es así? Pues porque los sueños o las pesadillas están constantemente encima, son nuestra referencia y compañía.
En el caso del expresionista alemán ROHLFS la transparencia de lo que el humano esconde queda puesta de manifiesto. Son rostros y cuerpos tan vigentes y elocuentes que nunca cesarían de agobiarnos mientras intentaríamos evadirnos de su misma condición.
Una poesía que es imagen y representación de la vulnerabilidad y fealdad de la que hacemos gala cuando somos conscientes de nuestro desamparo, de la rutina y melancolía con las que ciframos el espejo de la vida dándonos la dimensión de que carecemos.
mística y sudorosa es la sangre
el hombre recogerá los signos
como miasmas que habitan en los mares
impotente es la desesperación
haré de mi silencio un inocente tigre
(Almelio Calderón)
GREGORIO VIGIL-ESCALERA / EL CAMINO ES EL ARTE
Se ha vuelto a publicar mi libro, «El Camino es el Arte», con esta nueva portada y con otra editorial, Artgerust. Ya podéis conseguirlo en casi todas las librerías o en Amazon.
Sólo es la visión de una desesperanza cada día más honda.
Marinero sin techo
vagabundo sin flauta
se llama Almelio
está enfermo
y yo le ayudo desde el fuego
a preparar
su ataúd de doble fondo.
(Almelio Calderón)
ADRIÁN ESPINÓS (1985) / LO VISUAL ES UNA MARCA SIN FÍN
No tenemos ninguna razón para negarlo, cada obra de arte tiene su cosmos libre y, diríamos, su verdad propia. Y en las del alicantino ESPINÓS adquieren esa magia singular que nos envuelve mediante un artificio basado en la exploración de un material del que seguramente desconocíamos esa capacidad para hacerse a sí mismo.
Esos entes visuales tienen una visibilidad absoluta y en ella esconden por superflua todo su maquinaria interna, la que le da génesis y significante, que llega a relacionarse y asociacionarse con nuestra mirada interrogativa e inquisitiva.
Alcanzan la categoría de lo vivo y creativo, lo maravilloso y extraordinario, sin hacer malabarismos innecesarios y espasmódicos. Y son producto de las exploraciones del numen y la vigilia, que no siempre están despiertas, prefieren quedarse dormidas.
A no sé cuántos años
de la caída de mi carne
pedazos de lágrimas
gritan
por una esperanza
que prefirió morir un poco más tarde.
(Almelio Calderón)
OKUDA SAN MIGUEL (1980) / TENEMOS QUE VENCER
Nadie me ha advertido de que bajo estos prismas planos, hechos de aristas o esferas, de colores sagaces, laten venenos pensados y temblorosos. Nadie me lo ha transmitido a pesar de haberlo percibido.
Incluso la geometría esta ahí, en lo representado, para dar consistencia y visión a lo que se apresta a salir precariamente aunque sin dudarlo, no sea que las aguas tiendan a agitarse y revolver más de lo que estamos dispuestos a presenciar.
Por eso el santanderino OKUDA deja que la luz se dispare y abra claros que son portento de vida, muerte e infinito sueño del que no despertar y sí vencer.
Y yo sólo deseo salvar mi claridad,
sonreír a la luz de cada nuevo día,
mostrar mi firme horror a todo lo que muere.
(Antonio Colinas)
FEDERICO GUZMÁN (1964) / ¿HAN VISTO AL ÁRBOL?
En estas instalaciones se cuece otra forma de ver y contemplar, precisamente aquello que no hacemos nunca en nuestra rutina doméstica. Creíamos que lo habíamos perdido en ese lodazal de mentiras mecánicas pero todavía no es demasiado tarde, como lo demuestra el hecho de que a través del sevillano GUZMÁN lo estamos recuperando. Nos propone el gozo de una naturaleza incardinada en nosotros y con un disfrute que sería para siempre.
Sus creaciones nos extienden los brazos y el color que le da la dicha, nos acaban absorbiendo y nos dejan la savia de su continuidad. No por ello perdemos nuestra condición, al contrario la hacemos más única y despojada de vencimientos y derrotas.
Por eso, estas proposiciones no sólo tienen la estética a su favor, tienen además la entraña, la insumisión y el efecto de un poema que tiende un renglón de frescura y bendición.
Ni tú, amor, ni yo, como dos piedras
o estatuas fulminadas en el salón vacío,
polvoriento, sabemos por qué cruje de miedo
toda la casa vieja, por qué han muerto los pájaros,
por qué han muerto los besos y no hay fiebre en la noche.
(Antonio Colinas)
EDUARDO LABORDA (1952) / ES COMO VERLO DE NUEVO
¿Vestir el paisaje para visualizarlo como el producto de un pensamiento cerrado, oscuro, en el que late una vida interna tan cegada como el destino de cada día? Y ello, a pesar de nuestras esfinges y hadas protectoras, quietas, sublimes, vigilantes de que esas energías que estructuran la realidad no sean desviadas de su rumbo.
El zaragozano LABORDA ha sabido fabular con una fuerza plástica adecuada un relato de ahora desde la dimensión de la leyenda, como es éste de una humanidad encerrada que se transparenta hacia afuera pero sin salir de su confinamiento despiadado de humos y máquinas.
Es una obra que tiene los pies bien plantados, en la que por encima y en el contexto del ideario expresado pesa el rigor, la sobriedad, la seguridad y la experiencia. Y en el entorno de ese poema del fin de la luz, hay un rescoldo de belleza que se ha deslizado a pesar de estar siempre cambiando de escondite.
Hay cosas que saltan a la vista,
cabronada urdida-s-utilmente,
multiformes injusticias con modelos
de todos los tamaños y con precios
asequibles a todos los bolsillos,
….cosas que saltan a la vista
como el aceite hirviendo.
Y gafas protectoras, al alcance de todo
bicho viviente, en
nuestra sección menaje del hogar.
(Aníbal Núñez)
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