Decía María Zambrano que el realismo de las cosas es triste tal y como son y triste también sería el arte que no lograse deshacer en algún modo la máscara de las cosas para que su alma aparezca. Por eso en el trópico la luz encubre y la noche revuela.
El cubano HUERTA solamente sale de la oscuridad cuando los acontecimientos pictóricos han planteado ya sus respuestas y se exponen como culminaciones imaginativas de todo aquello que no hay en esa luz del día ramplona y melancólica. Sus engendros son los fantasmas inacabados de un único planeta que flota a la deriva.
Con todo esa parafernalia quimérica el artista no se siente intimidado sino un ser vivo que se autodefiende, que imprime vida y realidad a lo que aliena y destruye, a lo que cierra puertas para terminar con los desvaríos, sabiendo que es imposible.
Paz inútil que tuvo más de once mil doscientos
días de quietud y silencio
con barricadas en el alma y escupideras en el cuerpo,
mientras que en la llanura y en las brasas del tiempo
el hilo aquel de humo iniciaba, lentamente,
el testimonio de los verdadero.
(Jesús Hilario Tundidor)
ALBERTO LESCAY (1950) / SON MIS HOMENAJES
La escultura vuela sin perder sus raíces, gruesas y contundentes. Y es Lam el que sale de ese tronco, el que se ve a sí mismo metamorfoseado en el último suspiro. Con ello el cubano LESCAY le ha dado consistencia, solidez, pero también la esencia de un secreto auténtico que nace de la soledad, de lo milenario y del perfume de una luz que en esa isla nunca está apagada.
Mientras, el soldado resucita a todo lo largo, como queriendo alcanzar el cénit, desde la tumba de su casco para exigir el fin de la destrucción no bendecida ni rezada, aunque sea para servir de desenmascaramiento de una falacia que seguirá sumando y no restando.
De acuerdo con lo que se percibe, este artista tiene una hechura creativa, incluso como pintor, que tiene en el ser isleño y caribeño un duende propio, y en su historia un caudal de vivencias y quehaceres que prolongan una vida de realidades y aconteceres plásticos.
Fue una muerte sencilla.
Acaso pidió el sol
de primavera. Iba
siempre de mayo. A nadie
se le olvida
el mar bajo sus ojos
y la esperanza aquella sin medida.
(Jesús Hilario Tundidor)
AMPARO SARD (1973) / NO ME ENCUENTRO SOLA
Los efectos plásticos de estas instalaciones demandan un gran potencial visual, físico, táctil y lúdico. Nos seduce su juego, su trasplante a nuestros míseros cuerpos con vistas a que nunca se termine.
Entrar dentro de esas cúpulas o capillitas agujereadas por las que la luz penetra para salir alumbrada y nos inunda, es otra experiencia que además tiene su reflejo y se ahonda en él.
No se le puede negar a la mallorquina SARD su imaginación y capacidad centradas en cómo dar al espacio la sinuosidad y vivencia que reclama, también, cierto es, el descanso y la magia que le suplica.
Todo se suma y se destruye:
la paz, el hombre, los senderos,
la tarde muere en los caminos
y la mañana entre los dedos.
(Jesús HilarioTundidor)
TILMAN KRUMREY (1966) / LOS CUERPOS SON INCAPACES DE MENTIR
Los cuerpos rotos y concatenados -¿o encadenados?-, desnudos, del alemán KAUMREY, a pesar de su áspero destino, parecen más invulnerables porque han dejado de mentir y simular.
No buscan armonías fulgurantes ni alardes de perfección, buscan razones para ser, expresan motivaciones y emociones, se inventan o se autodestruyen y para los que les miran les reservan una concepción plástica que aúne la sensación de vida y muerte con la del pensamiento que aguarda a la vuelta de una esquina pendiente de cómo meditar entre lo posible y lo imposible.
Podemos llegar a todas las conclusiones posibles pero guardémonos de vaciarnos en una sola. Solamente hemos de fijarnos en que esos cuerpos manifiestan la complexión desterrada del cuadro de honor de la pureza, porque así llegan antes a la fuente desoladora designada, aunque sin ignominia, sin rendición y con la verdad desnuda a cuestas.
Sobre la voz que va excavando un cauce
qué sacrilegio este del cuerpo, este
de no poder ser hostia para darse.
(Claudio Rodríguez)
KLAUS STEIN / ¿QUIÉN TEME A QUIÉN?
Nadie escucha, nadie mira, nadie piensa. Ellos sí, para eso son mi obra. Y tratan de despertarnos lo mismo que lo hicieron conmigo. Yo les he traído para que por lo menos nos vuelvan locos y no dejen de importunarnos.
Que el alemán STEIN afronta una pintura crítica y delirante es una de las vertientes de nuestro tiempo. También lo es esa plástica figurativa que se ofrece tosca e infamante, ruda y genuina, agresiva y condenatoria. Pero ¿su barbarie no es nuestra barbarie? Son imágenes que ilustran una declaración de derechos sin contenido en la boca, con hambre de cielo y coña en el infierno.
No obstante, bienvenidas sean a pesar de su júbilo carcomido y su esencia bastarda, hacen de lo visivo otra experiencia y anuncian clamores nunca oídos ni presentidos.
Puedo hallar leche en frutos abandonados y escuchar
llantos en un hospital vacío.
(Antonio Gamoneda)
MICHAELE BRÜLL / ¿QUIÉN LO DIRÍA?
Medias, tejidos, amoldamientos, estiramientos, frescos, murales, todo es posible si el entramado funciona como una canalización de asociaciones, contextos y sorpresas. Lo que ocurre es que nuestro aparato visual debe estar dispuesto a afrontarlo.
La alemana BRÜLL tiene la convicción de que estas a modo de geometrías eróticas son manifestaciones de un lenguaje que ha de declararse con una intencionalidad estilística, subrayando aquellos rasgos que sean los más innovadores e inquietos posible.
Quizás para algunos sea un ensayo demasiado esteticista, con los cánones de la jugada ya repartidos y sin apuesta que abordar, pero, para otros, es otra conquista más de un espacio dentro del arte contemporáneo.
Se comerá a los viejos, que se aferran a su niñez,
en un piadoso acto entrañable,
para que así los nietos lo tengan en su memoria.
(Gaspar Moisés Gómez)
KERSTIN WÜSTENHÖFER-LOGES / NO SOY UN LÁTIGO
Mostrar las profundas conmociones y desasosiegos del rostro, sus agitaciones y concentraciones, sus vacíos y meditaciones, sus ausencias y disidencias, son un signo de lo que creativamente se ha experimentado y vivido, de lo que se ha asimilado hasta hallar ese volcado visual.
En la alemana KERSTIN, en su obra, en su formación plástica, radica esta sabiduría que pasa por emoción, angustia, lenguaje y penetración. Para esos semblantes se ha hecho una historia de su tiempo y de su existencia, una metafísica que duda entre la credulidad y la incredulidad, entre el ser y el no ser.
No son apariencias de lo inverosímil, sino apariencias de lo que va más allá de lo verosímil, de realidades presentidas, de poéticas renacidas en aras a reconocerse, a plasmar su muerte conforme a lo perdido y jamás encontrado.
Me nombro en las paredes
con cenizas eternas. De política
nada. Ya será suficiente si me salvo
gimiendo, extraño y mísero cobarde.
(Gaspar Moisés Gómez)
SANDRA RAMOS (1969) / DESDE CUANDO ES VEROSÍMIL LO INVEROSÍMIL
Los cubanos viven ahora con un viaje a cuestas, sueñan con una vía de salida que sea mar y tierra todo junto, se sirven de un imaginario que crece en su interior hasta diversificar las referencias, las direcciones, lo visto y lo presentido, lo inacabable.
RAMOS, esta artista cubana, encarna esos mitos que hacen de prolongación de una concepción que no para de reinventarse porque desea que lo que hoy sabe no lo sepa mañana. Es una humanidad que no encuentra el camino de escape hacia una nueva metamorfosis, pero que tampoco deja de intentarlo.
Mientras la autora tiene mucho que decir, la fuente original tiene mucho que dar, y en ese ciclo dialéctico construye una obra que hace contemplar la predisposición a ser lo que somos, lo que no somos, lo que nos toleran y lo que no nos toleran. Todo espejismos bajo realidades crudas que marcan el son.
Amigos míos, poetas, nuestro oficio
es inútil, pensadlo.
Los que nos oyen no comprenden, y los que entenderían….
no tienen tiempo de escucharnos.
(Eugenio de Nora)
PASCALE MARTHINE TAYOU (1967) / YO TAMBIÉN QUIERO SERLO
Voy cargado de tradiciones, de ancestros, de iconos, de culturas, de religiones, voy cargado para así convertirlos en mi plasma visual, acrecentarlos, hacerlos una subversión en el presente y musitar que es ahora cuando esta propuesta vaticinadora se hace un culto estético de materiales que nos han depositado para dar fe de que sólo existen como basura, la que nos han traído a nuestra región.
Pero en el camerunés TAYOU se hacen una reivindicación artística que trasciende nuestras vanas convicciones y dependencias, son entidades cargadas de autenticidad, gracia y una formidable asimilación de color, imagen, construcción y seducción.
Con ello y gracias a ello estamos descubriendo nuevos cosmos y latitudes, con sus destinos, sus códigos y sus signos. Se afirman como creadores a pesar de las dificultades de ese vivir al sur, de ese sentir el mundo como otra patria hostil donde desarrollar su imaginario plástico irrenunciable.
Cuánto oro hay en la ruina
y cuanto dolor
para medir el verso
y olvidar la llama
que crece en mis pies:
porque el único hombre supremo
es aquel que está muerto, y ya no es.
(Leopoldo María Panero)
ALINA SZAPOCZNIKOW (1926-1973) / NO TEMER SINO CREAR
Vaticinamos conclusiones que no existen en el arte, al contrario, estamos siempre ante nuevas resurrecciones de formas, organismos, cuerpos, intensas exudaciones sexuales, objetos, luces, penumbras, umbrales y exordios que en sí mismos y por sí mismos agotan el mensaje.. Son intuiciones que tienen carga letal sobre lo efímero.
La polaca de origen judío ALINA, exprisionera de un campo de concentración nazi, hace del sufrimiento una convocatoria y una oratoria plásticas. En esta artista los fantasmas no han llegado a anular su fuerza expresiva, su aliento creativo, su inclinación por la articulación patética o patético sexual, o la desmembración cruel, perversa.
En su imaginario visual percibimos sus raíces, su historia, su evolución, sus encuentros con otros enfoques y formas de hacer. De ahí el resultado de un sentido físico y ontológico de concebir y concebirse.
Porque la religión no son dogmas ni anhelos abstractos
sino el sufrir de otro sufrir, el matar por amor
hasta llegar a este final en donde sólo habla el odio.
(Leopoldo María Panero)
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