Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Los artistas contemporáneos, tal como el británico DRAPER, han sabido captar que la materia quería ser partícipe y estaba legitimada para salir de su superficial anonimato.
Porque este artista, con una habilidad técnica sobresaliente, hace que la materia se transforme en paisaje, en lava, en océano, o en una pintura de texturas abigarradas de tanto padecer en la superficie.
Sus obras siembran por el culto que se tienen a sí mismas, por la reflexión visual a que nos someten, por la sensación de geología perpetua que narra su propia biografía en términos plásticos, que son los únicos que le permiten nacer y reproducirse.
Era más largo que el viaje de Indias, y más grande que yerro de entendidos.
Confesaba Giorgio de Chirico que solo en mi taller comencé a percibir los primeros fantasmas de un arte más completo, más profundo, más complicado y, para resumirlo, más metafísico.
Como versificaba Heine, el italiano SERSE dejó las alegorías y las vacuas hipótesis a un lado, y dio respuestas claras a las malditas preguntas, las cuales consiguieron, en sus dibujos, transmitir un rastro de emociones secretas.
Su virtuosismo de luz y sombras implica el que sintamos casi físicamente y espiritualmente los efectos de una naturaleza tan viva y elocuente, tan ensimismada en su propia ontología.
La virtud es perseguida, el vicio aplaudido, la verdad muda, la mentira trilingüe, los sabios no tienen libros y los ignorantes librerías enteras.
El húngaro CSATO, pensó, después de haber sido capturado por los rusos y obligado a pintar un retrato de Stalin en su presencia, que el arte existe para que, como decía Nietzsche, no nos destruya.
Por tanto hizo que su pintura se desenvolviese sin barrotes y esquematizada, con diversas configuraciones esféricas y curvas, cilíndricas y ortogonales, verticales y horizontales.
Utiliza una gama cromática plana y fragmentada para estructurar una cartografía espacial que se proyecta como una visión entre realidades que no cesan de mutar en un vertiginoso discurso temporal.
En retroceso hasta el día primero. La mancha informa también para quedar reducida, en muchos casos, a una nebulosa sideral o simplemente un tachón sombrío.
Las manchas surgen como interrogantes de cuál es el sentido plástico que se inscribe en ellas como respuesta a un quehacer que piensa en la significación de lo pintado.
Para el francés LAUBIÈS no es un sentir oscuro el que determina esa poética visual, pues es como un cielo marino en donde descubrir que su abstracción invoca la apacibilidad del ser.
Es el fluir de un paisaje mental que tiene su razón de ser en una desnudez que mediante la gama cromática, su tonalidad, gesta un sentimiento sutil.
Hábitos de frailes en los muertos dan menos cuidado que en los vivos.
El arte vive sobre todo de misterio, de matices, de lo indeterminado, porque para el artista son medios con los que invocar un ethos que le permita desentrañar lo que sospechaba y temía.
En el caso del americano HASEN fue un acopio intuitivo de sus experiencias plásticas, de sus exploraciones entre lo que iba percibiendo y lo que iba al mismo tiempo materializando.
Su imaginario siempre fue rutilante y se expresó entre brumas, desgarros, espectros, fantasmas, huellas, rastros, que, cromáticamente, mostraban con pudor sus visiones y obsesiones.
Oye, verás esta viuda , que por fuera tiene un cuerpo de responsos, cómopor de dentro tiene un ánima de aleluyas, las toca negras y los pensamientos verdes.
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