Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Un mito es el precipitado de una mente que ha estado fermentando con las sensaciones, emociones e impulsos que ha recibido como consecuencia del contacto con un objeto o acontecimiento vivificante.
(Berenson)
Toda felicidad que no despierte el deseo de morir es vulgar.
El cubano LÓPEZ-RAMOS tiene claro en su obra que, por encima de lo cierto, lo que domina es lo incierto, con lo que ya no es posible ser definitivo.
Por eso, su abstracción es como una catapulta cromática, espesa y luminosa, hacia lo indeterminado que le apresa en su metodología productiva.
Aunque su concepción plástica sea una noción que no rompe las formulaciones expresionistas precedentes, sí las lleva a una apoteosis que proclama sin dudas la creatividad que nace de una convicción en la práctica artística .
Sólo el alma eleva todavía su agonía hacia extensiones vencidas y hacia los remedios de la muerte.
Es más que evidente que la obra del cubano YUQUE tira de la historia, de la memoria, del trauma, del sarcasmo, de la burla y de la imaginación más incisiva.
Se sabe él mismo, con toda la razón, acostado con el delirio y levantado con una pesadilla que se le derrama en el lienzo, y que, gracias a su maestría, se ubica en el mundo y lo azota.
En sus obras hay definición del desatinoenuna figuración que ejerce la lucidez necesaria para entender y confrontarnos, para descabalgarnos y hacernos comulgar con unas ruedas que no son de molino.
La melancolía es el único sentimiento que concede al hombre el derecho a utilizar la letra mayúscula.
El enigmadel castellano SAN BLANCO es si el campo de su imaginación es solamente apasionado o además femeninamente enfervorizado por su deformación, dado el papel protágonico bufo de la mujer en su obra.
De esta visión burlesca no se escapa nadie y ello sería imposible que tuviese lugar a la vista de unas dotes excepcionales en la plasmación de unos seres contemplados en el reverso de un espejo mutilado.
Su pintura confiere temor y es desafiante, pero articulada con una maestría que la hace única en su perfecta desfachatez, en su acendrado espíritu tabernario.
Ser mortal significa no poder respirar sin la sed de dolor.
Una obra meticulosa la del americano ANDERS, que le da significado a lo que ve a través de su acentuado y sensibilizado prisma, al mundo que le rodea en su dimensión más escalofriante.
Sus capacidades ténicas le confieren esa profundidad para delimitar y visibilizar sus descubrimientos, que son, a la vez, una revelación de una civilización que no parte de lo humano.
Las máquinas, los espacios, las máscaras, nos trasladan a la engañifa de un sueño que no tuvo lugar sino en forma de pesadilla, de esclavitud existencial, de abandono y renuncia.
Se es mientras no se sabe que se es. Ser significa engañarse.
Hemos ido deconstruyendo poco a poco la modernidad porque resultaba aburrida, y ahora, después de una posmodernidad entre anodina y nómada, la reconstruimos y regeneramos para que sea invencible en el tiempo.
La locura es un derrumbamiento del yo dentro del yo, una exasperación de la identidad.
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