El sueño no es más que nuestra realidad cotidiana que se ha vuelto loca, nada más (J.B.). En el caso del puertorriqueño TRELLES no es que esté loca sino que se eleva a un imaginario de luz, mito y quimera.
Toda creación de raíz caribeña tiene algo de ensueño y de búsqueda de una forma que haga desaparecer el objeto para justificarse como forma. La imaginería plástica cobra sentido entonces con sólo conferirle esa oda animista y recuperadora de la leyenda perdida.
El juego cromático no hace más que sentir y persistir en su influjo, en cavilar en aquella pátina que más le represente y le dé muestras de su identidad única, maravillosa y extraída de los ámbitos más secretos y menos iluminados hasta ahora.
Aquí está el muerto más callado del mundo.
El que menos ríe y menos come,
el que menos pregunta.
Por eso lo lloramos, lo queremos,
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El influjo que sobre nosotros ejerce cualquier acontecimiento de la vida, queda siempre condicionado por lo que hasta ese momento hayamos vivido y meditado, por el trabajo interno que hayamos llevado acabo.











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