Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Para el gallego MANZANO la pintura es fantasía, espacios y tiempos ficticios, mascaradas, plástica de penumbra, seres disfrazados, juegos y luchas, alegorías de visiones puras e impuras.
Obras que constituyen un renacer entre un mundo incierto, un reformular lo que un creador dotado de un arsenal de recursos considera que es un concierto figurativo de relatos escondidos.
Esas pátinas son tan sutiles que se enmarcan en la superficie como un premonitorio acontecer que queda impreso en cada rasgo, en cada cuerpo, en cada escena, hasta culminar en una aprehensión total.
Ciertas obras tratan de indagar en los campos geológicos como si estuviesen compartiendo un origen y un desarrollo que convergiese en una superficie marcada por la significación de un núcleo insondable.
Y el causante de este acoplamiento es el americano CHESNUT, cuya inclinación creativa es indagar y configurarunas áreas que se hayan mantenido y conservado en lo más profundo, pero dotándoles de plasticidad y sentido del tiempo.
Son calcáreas y revelan un existir imposible de extirpar, una realidad visual que fagocita la mirada, la envuelve y la hace presa de un pensamiento que se ve acosado por la incertidumbre y la sensación de la infinitud.
Nuestra tumba tiene algo de raíz y de rotunda música de viento
Cierto es que cada más artistas, aunque tengan un concepto más o menos ortodoxo de la pintura, se atreven a hacer experimentos con la misma introduciendo materiales inéditos, programaciones informáticas, o tecnologías y sustancias.
La problemática que se les plantea es si están bien encajadas esas propiedades y cualidades con el sentido creativo e intuitivo o son meros ensayos o pruebas que encubren y exhiben la innovación por sí misma.
Nos dice Adorno que los movimientos en favor de la libertad en las técnicas pueden quedar afectados por la falsedad del contenido. Incluso si ese contenido de verdad de la obra está en desacuerdo con la técnica, ésta se rebela.En el caso del americano O´NEIL se pone de manifiesto que su labor afronta riesgos y encara determinaciones de cierta factura, que añade una dilatación abstracta de fascinantes sugerencias que revelan y no se rebelan .
Los lemas estéticos tienen que dejarse atrás por muy mediáticos y prosaicos que sean, las estrategias están bien para el estratega, pero el quehacer artístico es constancia, maestría, habilidad y destreza. Y creatividad.
Si las obras de la americana BRENNER nos transmiten una gran sensibilidad es porque ha introducido en ellas un universo que como observadores nos inculca una visión que aúna misterio y silencio, naturaleza y sensaciones vivientes.
Casi nos parecen materializaciones intangibles, etéreas, que se encuentran flotando en espacios gigantescos, a la luz de un cosmos que se refleja en ellas, que les dota de ese movimiento que nos envía señales.
Para Adorno todos los procedimientos artísticos, que dan forma a los materiales y se dejan conducir por ellos, no llegan a romper nunca su conexión con la praxis artesanal.
Para el americano BAKER IV la mano, la intuición y la espontaneidad nunca llega a perderlas, sabe a la perfección como encajar como aglutinar y ensamblar las masas cromáticas hasta que se guíen solas.
Rayos y estampidos conforman una significación plástica que inunda los espacios, que los llena de savia y vida, de sones visuales que no se detienen y envuelven, que muestran soluciones al caos con el que se originan.
La destreza técnica de que hace gala el soriano MANCHADO nunca se le ha vuelto en su contra, porque es la magia de la que está dotado para que confluya en una narrativa visual deslumbrante.
Y con la magia nos transporta a universo fantástico, absoluto, creado con una pulcritud y una imaginación que casi no caben en la mirada, pues ésta se pregunta qué es lo que está contemplando.
Tanto su conjugación cromática como la solidez de su dibujo e imaginación festejan la cima que han alcanzado y devuelto a la realidad, a una objetividad que se asienta en un tiempo indefinido y en un espacio imposible de encontrar.
Señala Adorno que el hecho de que la experiencia de las obras de arte sólo sea adecuada como algo vivonos dice más que cualquier reflexión en torno a las relaciones entre la contemplación y lo contemplado, o la participación psicológica como condición de la percepción estética.
La andaluza MALDONADO tiene claro que su pintura tiene que estar viva mediante la fórmula de que el color -impresionista o salvaje-se manifieste en todas sus gamas y mixturas, incluso en sus delirios emanados de una realidad que todavía respira debajo de todos los rayos cromáticos.
Impregna las superficies con fuerza para que el ethos se imponga y demuestre todo su dominio sobre una materia que quiereexpresarse moviéndose sobre sí misma, vertiéndose como una lluvia incontenible, dejándose aplacar por los sustratos internos que orientan su vivencia.
Ay, esos famélicos servidores de la vanidad,
debemos compadecerlos en sus días de escasez –
cuando toda la eternidad es un enorme abrigo vacío
Nos vuelve significar Adorno que lo que es en apariencia lo más subjetivo, la expresión, es también objetivo porque la obra se elabora desde ella y la incorpora a sí misma; es finalmente una conducta subjetiva en que se imprime la objetividad.
Más importante que todo ello es ese saber hacer del canario MACHADO, esa plástica condensada que juega consigo misma, con la luz y el color, hasta confluir en un destino común.
Sus obras nos llevan a navegarpornubes, capas y sedimentos, que tienen lugar en el espacio y en unas constelaciones que nos acercan tanto como nos alejan, nos atraen tanto como se reflejan en el seno de nuestro entendimiento.
Todo comenzó hace mucho tiempo, como suele suceder en las historias.
Comenzó con lobos, pero los lobos eran demasiado fieros,
Para Gilles Deleuze, el arte contemporáneo se ha convertido en un mundo de simulacros, regido fundamentalmente por los conceptos de diferencia y repetición.
Para el segoviano TARDÓN, en un quehacer que desde la sabiduría técnica cuaja en un configuración entreverada entre lo plástico y lo imaginativo, en un pensamiento que piensa en sí mismo como pintura y fantasía.
Sobre la base de una sólida trama cromática la figuración adquiere una fisonomía mecánica y fantasmal hábilmente iluminada, para que se temple con la inquisición de la mirada, que al verla se queda suspendida entre el tiempo y el espacio.
Señalaba mi admirado Adorno que el éxito estético se juzga esencialmente por el grado en que lo conformado es capaz de suscitar el contenido depositado en la forma.
En el caso de la pintura de la madrileña LÓPEZ-IZQUIERDO se trata de la construcción de una realidad que no sabemos si se está erigiendo o desmoronando, o simplemente es que también el tiempo con sus huellas reclama su espacio aunque esté desvencijado.
Una inmensa soledad y silencio d muerte quedan retratados en sus obras, acentuados por unas gradaciones cromáticas que son como las pieles ya viejas que empiezan a despellejarse y reflejar el dolor de sus huesos. Es lo humano visto con el desaliento del poeta.
La geometría bebe veneno, en el canto de los pájaros suena la armonía del baile de los muertos.
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