LINCOLN TOWNLEY (1972) / ELLOS CREEN QUE SE SALVARÁN

  • Están hambrientos de ira, de toda la rabia del mundo y por el mundo, sus rostros ya no temen a la cólera, la necesitan y con ella se enciende su piel de trazos de colores encarnizados, de manchas, de turgencias, de saturaciones, de mensajes furibundos.
  • El paroxismo cromático, tan magistralmente expresado, contiene la definición de un pensamiento que rebosa, que se exhibe con la violencia de un eterno rencor por la no consecución de la salvación y la ignominia.
  • El americano TOWNLEY ejecuta su acción como si estuviera en una trinchera, emprendiendo una lucha a muerte con lo que presiente, con lo que le salpica y le remueve, con las facciones inclementes de unas criaturas bajo la sospecha de la desdicha.

Cierra los ojos y ábrelos:

No hay nadie ni siquiera tú mismo

Lo que no es piedra es luz.

(Octavio Paz)

SERWAN BARAN (1968) / PINTURA GRITA EN LA NOCHE DEL DOLOR

  • La imagen no puede ser callada ni el tiempo de duración imprecisa. Están aquí y ahora. No se irán porque la dimensión y el contexto de su plasmación perdurarán.
  • Las obras del kurdo BARAN son visiones que convocan y se funden con la mirada perpleja y la epifanía no buscada. Son criaturas de un destino que las ha condenado, que sólo les concede un planeta de fuego y sangre.
  • La figuración es un laberinto de oscuridades sensitivas, deformadas por una realidad cargada de una ficción más verdadera que la verdad más literal, que segrega una agonía que desespera.

Sólo el agua es humana

en estas soledades despeñadas

(Octavio Paz)

YANNICK ACKAH (1992) / ÍDOLOS ENTERRADOS

  • De la tierra del continente negro brotan las efigies y de sus cuerpos emergen los visibles signos, porque a la esencia le es esencial la apariencia (Hegel), sea cual su origen y destino.
  • Por eso la pintura del marfileño ACKAH procede de una práctica artística que está constantemente girando en torno a diálogos plásticos que tienen como debate el presente y el pasado, las búsquedas y los hallazgos sobre lo que es la identidad de la creación dentro de una cultura marginada.
  • Pero sus obras son medios para que la visión llegue y se globalice, transmita y haga llegar la excelencia pictórica de un lenguaje con una impronta de espontaneidad y meditación sobre lo que se ha venido ocultando y a través de ellas se puede ahora presenciar.

Barrio dormido.

Andamos por galerías de ecos,

entre imágenes rotas:

nuestra historia.

(Octavio Paz)

AMALIO GARCÍA DEL MORAL (1922-1995) / LOS LLEVO EN LA MEMORIA

  • La obra de AMALIO nos sitúa más allá de un espejo hasta sondear la realidad de un espacio irreal. No son imágenes de sombras pero parecen la hechura de ellas mismas con la certeza de su destino fatal.
  • Es tal su sabiduría pictórica que se siente imperdonable de ser incapaz de dar más luz a unos cuerpos que ya son signos detenidos en el tiempo, y que han emergido de una nada de la que están arrepentidos de haber salido.
  • El artista se ve en ellos y ellos en el artista, porque la dimensión de las formas y su carnación duran en medio de un resplandor callado, insuflando así a las criaturas un sueño de alma visible.
  • Fuegos
  • negros
  • llenan su corazón de cementerios.

(Juan-Eduardo Cirlot)

ELÍAS GARCÍA BENAVIDES (1937) / QUIERE LO QUE PINTAS PARA QUE SIEMPRE SEAS.

  • El leonés y residente en Oviedo GARCÍA BENAVIDES le imprime a sus paisajes emocionales tal intensidad cromática que segregan una visión que atrapa la mirada y la posee.
  • Son como obras tatuadas en la piel de la tierra a la que pigmentan y marcan con texturas como si fuesen arrugas de una creación que se contempla a sí misma como la existencia de una voluntad telúrica.
  • Su pintura se convierte en una una unidad protagonista, que enlaza una aventura física más allá de la emoción y la reflexión, que se desnuda para dar visibilidad a un continente que hemos olvidado.
  • ¿Y dejaste a la nada
  • tu esperanza abrasada
  • abandonando al fuego
  • todo el humos del ruego?

(Juan-Eduardo Cirlot)

ANDRÉS LABAKÉ (1960) / AQUÍ HE LLEGADO

  • Las obras del argentino LABAKÉ se mueven entre honduras de espacios y planisferios -si así puede calificarse- que singularizan una plástica de tonalidades similares y reposadas.
  • Se perciben como signos de una cosmovisión que aglutina un ideario, el cual concibe la superficie como significaciones creativas relativas a un cosmos sutilmente cartografiado y síntesis de un pensamiento directamente ligado a la tierra.
  • El árbol infinito de la sangre
  • levanta su cabeza de aire blanco;
  • de la calma del centro nacen llamas.

(Juan-Eduardo Cirlot)

KATHERINE GILI (1948) / GENEALOGÍAS

  • La inglesa GILI ha dejado la puerta abierta para que los nocturnos fantasmas interiores y sus linajes entren y hagan compañía, no sólo a ella sino también a todos nosotros, que los vemos avanzar sin pedir permiso.
  • Parecen alados, ligeros, sin vísceras, sin órganos, pero vivos con sólo extremidades. Caminan como dueños de un espacio que es suyo y nadie puede osar discutirles. Se sienten seres superiores e imbatibles, construcciones de un devenir postpandémico.
  • Mas son una especie de androides del futuro, producto de una creatividad basada en una cosmovisión que busca que la apariencia sea esencia, que cada escultura sea una respuesta lúcida a la locura de nuestra existencia.
  • Y el centro de la roca del abismo
  • levanta las coronas infinitas
  • en medio de la calma transparente.

(Juan Eduardo Cirlot)

JORGE GODOY (1968) / ESTOS CIELOS NO SE PUDREN

  • Afirmaba Rosalin Krauss que la primera oleada de abstracción pura en el siglo XX se basaba en la presentación, planteada con la mayor seriedad, de hacer una obra que trataba sobre la Nada.
  • Pues la del cubano GODOY cubre esa Nada con una liberación de la vivencia de la materia, de la ocupación de la superficie con sedimentaciones granulosas, campos arados, geografías plásticas, que se extienden a manera de surcos y barbechos.
  • Y su obra se completa con unas gamas cromáticas y tonalidades que estructuran esa fisonomía como una cimentación estética, la cual se decanta por una visión que nos envuelve en un viaje enigmático infinito, denso, de significados y emociones abiertas, de poesía robada al azar.
  • El misterio de la vida es mayor que el misterio de la muerte.

El misterio de la muerte es sólo una parte del de la vida.

(Vicente Gaos)

CARLA CAÑELLAS (1982) / LO INHÓSPITO DE ESTE MUNDO

  • La obra de cualquier artista requiere un enfoque que al mismo tiempo que la sitúa en un marco individual, la considere dentro de una dimensión histórica y conforme a una evolución creativa, equilibrando ambos aspectos en lo que tienen de mayor singularidad.
  • La obra de la valenciana CAÑELLAS, con la que estuve charlando agradablemente en JUSTMADRID, pulsa muchas notas dada su tenacidad investigadora y exploradora de imaginarios y ámbitos visuales que puedan conjugarse con un pensamiento personal comprometido y reivindicativo.
  • No obstante, su ethos no se extravía en nada imposible, al contrario, se condensa en un dibujo y una plástica que tanto ensombrece como plasma realidades que, sean o no conocidas, proclaman su agonía, su inconsolable retrato de una humanidad herida, desmadejada, víctima sin remedio de una sociedad y de un tiempo que llevamos tatuados conforme a la muesca de un ignominioso destino.
  • Traigo una rosa en sangre entre las manos
  • ensangrentadas. Porque es que no hay más que sangre,

y una horrorosa sed

dando gritos en medio de la sangre.

(Blas de Otero)

JAVIER FÉLIX (1976) / ESTE ENCUENTRO DEL DIOS QUE YO DECÍA

  • Acercarse a JUSTMAD y encontrarse la obra del colombiano residente en España JAVIER FÉLIX es estar ante la creatividad de un enigma que se ha retratado con la encarnadura de un renacentista -su dibujo siempre consignando maravillas-. En él, se corresponde la expresión de Uscatescu, de que el arte tiene un objeto propio y peculiar.
  • Pero también que su enfoque es una dimensión particular de la realidad distinta de las demás formas culturales. Pues en su trabajo se fusionan distintas culturas, distintos orígenes, diferentes tiempos, otras resonancias plásticas y la culminación de muchos sueños.
  • Sus creaciones registran diversas direcciones, tantos en procedimientos como en formulaciones, todas abiertas, polisémicas, en una eclosión que conjuga el vigor de un pensamiento en constante actividad con una pausa serena para el compendio articulado e imaginativo de tantas proposiciones y planteamientos.
  • Hasta podríamos decir que su núcleo vital abraza todas las preguntas, que tiemblan como niños cargados de paciencia, hasta que no obtienen las respuestas. Para entonces ya la noche ha alzado la cima de la locura como si estuviese alcanzando el centro del secreto y de la luz.

Pues cada día tiene su orilla.

Cada jornada su puesta de sol.

Cada tarde su afán trivial.

Cada noche su memento mori.

(Vicente Gaos)