La materia resucita, se levanta y hasta canta. Ella misma, a través del intermediario, se ensambla, se crea, purifica o pervierte su naturaleza, dependiendo del sentimiento de encontrarse viva.
Al ubicarse en un espacio acorde, el inglés CARO la fuerza reinventarse, a satisfacerse entre lo aéreo y lo pesado, el volumen y el vacío, la cavidad y el entrecruzamiento sólido, compacto.
Es un sinfín de formas que se cruzan, se interpenetran, accionan, se desnudan o se visten; hacen de sí mismas y de su masa o sustancia un ideario cuyos valores no están predeterminados, se cimentan como versos buscando la existencia de otros.
Obras que no abandonan una progresión en suspenso, un movimiento quieto asomado a sí mismo, que le muestran al espectador que hay estar concibiendo sin la medida del tiempo y con la concupiscencia del cielo, que sin este universo no seguiría existiendo.
La melancolía
me mortifica.
El cuerpo desangrado
me desangra
la poesía.
(Giuseppe Ungaretti).
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