Un tótem del presente abre lo que en nosotros ha quedado reducido a lo mecánico y es una sorpresa para invertir los papeles de las falsas creencias. Y la sorpresa queda inscrita finalmente como la argucia del talismán.
En la italiana GRUNI el cáñamo adquiere esta dimensión fetichista, pues lo transforma con sin cuerpo o sin él en un juego ambigüo de realidades desconocidas y remotas. Pero sin desatender a su imbricación estética que le proporcione el calado atávico con el que contemplar su talante físico y singular.
Con ello, llegamos a la conclusión de que en el arte contemporáneo hay que mirar estas obras como una búsqueda entre lo cóncavo y lo convexo, entre lo cavernoso y lo prominente, entre la visión que lo afirma y la visión que lo niega.
En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,
y pedantones al paño
que miran, callan y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.
(Antonio Machado).