El artista DAQIAN es actualmente uno de los pintores chinos más cotizados y renombrados. Independientemente de que su línea de exploración pictórica no deje de lado la raíz tradicional -todavía muy fuerte en esas sociedades-, lo que sí es cierto es que la honda constelación de juegos cromáticos que son viento, cielo, vida expresan una sabia serenidad de espíritus abstraídos en su quehacer.
En esas gasas en movimiento la luz define lo sublime de un pensamiento que se licúa dejando miles de rastros que envuelven la naturaleza, haciendo de ella una confluencia salvadora y mágica.
Ya no hay duda de su influencia en Occidente, de que su autoría ha discurrido por cauces que han abierto nuevas sendas, otras prácticas y hasta las consiguientes y contumaces teorías. Pero estas obras son como entrar y divagar por dominios donde hay designios que transforman y transportan todo consigo.
El loquero sabe el sabor de mi orina
y yo el gusto de sus manos surcando mis mejillas,
ello prueba que el destino de las ratas
es semejante al destino de los hombres.
(Leopoldo María Panero)