El proponer cosmovisiones siempre ha sido una de las más importantes tareas de un artista. Entra dentro de una de las mayores significaciones clásicas y modernas.
La obra del brasileño DE MELO es una gran ejemplo de ello, sus sueños o los de su mujer plantean una dinámica plástica con una multitud iconográfica que ambiciona cubrir con sus imágenes todos los avatares.
No hay orden porque la transposición onírica sale a borbotones, de ahí su riqueza temática y narrativa, que además se despliega como una especie de colage entre mundos, realidades e inframundos.
Noche de amor donde la muerte asoma,
trigo de luz y sueño visitado
del rumor de la muerte y la paloma.
Ignacio B. Anzoátegui)