Son formas que alzándose de la materia, sea mármol o piedra u otra, en donde estaban contenidas, se alzan, se desagregan de lo accesorio, se metamorfosean sin perder el núcleo original.
Hay en ellas reminiscencias, rastros, evocaciones, una memoria que ha ido cambiando hasta encontrar otra hechura que se adaptase a su nueva condición de icono vertebrado pero indomable.
Conforma una estructuración de fuerza y pequeños vacíos que son los que la hacen más consistente, más recia, más ídolo en los espacios que ocupa y que ella hace girar a su alrededor. Quizás hasta sea una expresión de la energía y fuerza del destino de una masa que el uruguayo ATCHUGARRY ha sabido intepretar y extraer del espíritu de su naturaleza.
El bolsillo es el rincón del hombre donde que-
dan aún,
casi dormidos, casi despiertos,
restos de días perdidos.
(Antonio Quintana)