Dentro de la órbita de la plástica cubana, los planteamientos pictóricos impulsan ópticas diferentes conforme a la percepción de una formación y una experiencia que se liga a una práctica visual, que si parte de un origen tiene después un desenvolvimiento mucho más sorprendente y amplio. Para CASANUEVA, los colores son luces que manifiestan sus rasgos imbuidos de una intuición formal y casi escultórica.
Acentúa reflejos, flotaciones en superficies líquidas, construcciones geométricas que únicamente ordenan ese caudal cromático que funciona como un motor sensorial.
Hay cierta organicismo que soporta la afloración de entes que tienen el propósito de revelar a la mirada un ideario semántico que atraiga y no señale, que seduzca y no fulmine, porque enmarca una visión que confluye en la creatividad de otras tinturas fundadoras de nuevas superficies.
La sangre es una luz que se ciega en la luz.
(Lorenzo Oliván)