Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
LEON BELLEFLEUR (1910-2007) / HUBO MUCHA VIDA DENTRO DE MÍ
Suscribía Adorno que raramente se ha dudado que la expresión sea un momento esencial en el arte; aun la aversión contemporánea por la expresión confirma su importancia y esto es válido para el arte en general.
Para el canadiense BELLEFLEUR los meandros expresivos lo eran todo. Movimiento, colores potentes, formas insinuantes, remolinos, revueltas, indicios más que suficientes de lo que puede estar sucediendo en unos espacios impredecibles.
Su escritura plástica está plena de hallazgos y emociones, de misterios y fantasías, que al conferirle tal poder en su visibilidad sugiere las texturas de unos entramados que solo se necesitan a sí mismos.