Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
CONSTANTIN SCHROEDER (1985) / CAMINO SOBRE EL FONDO
La obra del alemán SCHROEDER es fruto de un simbolismo que reta a la mirada y la hace mirar en el interior de esta energía creativa para encontrar los rastros de su propia lontananza.
Tal iconografía resulta tan misteriosa que pone a prueba lo conocido y lo desconocido, la creencia y el tiempo que late en la misma y que se desarrolla en un espacio carente de referencias.
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Los cuerpos se ven pero no están ni se contemplan ni se perciben, únicamente se posicionan en el ojo deslizando el enigma simbólico que los atenaza en su inmovilidad.