Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
La irrupción de lagartijas aceleradas chorreando en la superficie diría que es una dislocación del orden visual, pero al mismo tiempo dibuja cromáticamente un sinfín de rutas agrietadas, rayadas, tal que un mapa metafórico y deconstruido.
El francés TOMEK empezó como grafitero y desde esa conciencia de lo que es exterior fue construyendo un interior plástico y visual que enlaza con lo más caótico de una sociedad en ruinas.
En sus obras las capas sostienen el entramado que cada lagarto en el que se encarna el artista destila, traza y destella hasta el instante en que lo que se percibe en ellas es como una dimensión encarnizada.
Un médico de Munich cura con colores que decide el doctor Steiner.