Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Uno de los grandes propósitos del arte es la propuesta y la exploración de realidades insospechadas, proporcionando los sentidos la materia del conocimiento y el espíritu la forma.
El británico HARRISON es un virtuoso ejecutor de ese principio, en el que la extrañeza da a su plástica el vigor de una depurada e insólita transfiguración sin alegorías a las que asomarse.
Es fácil caer en la seducción pictórica que entrañan sus imágenes, hasta preguntarse si la percepción con la que las observamos nos tiende trampas en las claves y en la visión.