Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Estas obras son operaciones muy planificadas que buscan un sistema plástico en que la luminosidad tenga un papel máximo y genere una dimensión singular para introducirse en la mirada.
Sus estructuras parten de simetrías similares y tendiendo a expandirse horizontalmente, jugando con señales ópticas y cromáticas muy potentes que significan cosmos abiertos con vocación de fundirse en la niebla.
Todo en estas tintas se ha sacrificado a un espacio iluminado con las que se integra en la génesis de una estética que ha encontrado recursos y articulación para para montar simulacros y fantasías.
El cementerio está lleno de monstruos, pero no se les ve.