Decía Francis Bacon que existe una claridad tan deslumbrante en lo oscuro como en lo claro, hasta un punto en el que el pintor ya no ve porque es sólo una mirada, esa que está ahí dando forma a lo limitado. Para el canadiense HAMBLETON, tal como afirmaba Rosales, una pintura no necesita estar acabadaSigue leyendo «RICHARD HAMBLETON (1954) / PREFIERO LA OSCURIDAD»
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GINO BONICHI (SCIPIONE) (1904-1933) / IMPLORO INÚTILMENTE
Que la recuperación de determinados lenguajes, abstractos o figurativos, siempre será el síntoma de una muy concreta posición política o ideológica, me parece excesivamente aventurado. Prefiero lo de que el artista ha de atender a que la obra produzca imagen, a que de objeto material se convierta en fetiche cultural. No creo que el italianoSigue leyendo «GINO BONICHI (SCIPIONE) (1904-1933) / IMPLORO INÚTILMENTE»
PIERO GUCCIONE (1935) / ES MI ALIENTO
Cierto es que lo que une las distintas experiencias creativas es la superación, mediante una práctica ecléctica, de la ya ridícula e inconsistente división entre abstracto y figurativo. Como tal aserto, se ha de ver la obra del italiano GUCCIONE, cuyo aliento pictórico descubre esos horizontes y atmósferas, esos amaneceres o anocheceres que a travésSigue leyendo «PIERO GUCCIONE (1935) / ES MI ALIENTO»
FRANCESCO ALBANO (1976) / CON LA CARNE EXPIDO CICLOS DE VIDA
Con nuestros restos se crean espantajos mutilados que no se asocian con espíritus libres y sensibles. Se construyen bajo otros dominios estéticos, otras máscaras escatológicas que nos remiten a una antinomia del ser, a una metafísica de la parodia y de lo efímero espantoso. El italiano ALBANO no nos ahorra una repugnancia que sirve comoSigue leyendo «FRANCESCO ALBANO (1976) / CON LA CARNE EXPIDO CICLOS DE VIDA»
RAMÓN ZURIARRAÍN (1948) / NO SÉ COMO SALIR DE ESTE ENCIERRO
Hay un mundo introspectivo, misterioso, enigmático en el vasco ZURIARRAÍN, lo enseña con el asombro que nace de él mismo según lo va configurando, según las formas van tomando rasgos indecibles, a modo de organismos que se alimentan de sí mismos. No nos impone ninguna duda en cuanto a esa jungla que compendia un campoSigue leyendo «RAMÓN ZURIARRAÍN (1948) / NO SÉ COMO SALIR DE ESTE ENCIERRO»
TERESA CASANUEVA (1963) / ME CONSTRUYO UN AZAR
Dentro de la órbita de la plástica cubana, los planteamientos pictóricos impulsan ópticas diferentes conforme a la percepción de una formación y una experiencia que se liga a una práctica visual, que si parte de un origen tiene después un desenvolvimiento mucho más sorprendente y amplio. Para CASANUEVA, los colores son luces que manifiestan susSigue leyendo «TERESA CASANUEVA (1963) / ME CONSTRUYO UN AZAR»
REGIS SOLER (1962) / NO PERMITO VARIACIONES SOBRE LA AUSENCIA
El punto de partida tomando como referencia a la modernidad constituye para el cubano SOLER el pulso necesario para expresar su propio lenguaje. Y esa semántica, que oscila entre lo sólido y lo aéreo, tiene una realidad más simbólica por adentrarse en un contexto determinado. Su imaginario, basado en la madera, en el hormigón ySigue leyendo «REGIS SOLER (1962) / NO PERMITO VARIACIONES SOBRE LA AUSENCIA»
DNANIL KYONG (1979) / ¿NO ES DEMASIADO LUJURIOSO?
Cuando me encuentro con obras como las que realiza la coreana KYONG no sé si soy capaz de entender lo que decía FREUD a propósito de que el artista mata simbólicamente al padre y al mismo tiempo probablemente vea su eficiencia fuertemente estimulada por su experiencia sexual. Ni desgarramientos ni derramamientos, sino una lujuria visualSigue leyendo «DNANIL KYONG (1979) / ¿NO ES DEMASIADO LUJURIOSO?»
JAMES COLEMAN (1949) / NO HAY EPÍLOGOS
Durante muchos años el americano COLEMAN fue un colaborador de la Disney que perseguía un mundo de colores. El suyo lo constituyen paisajes exóticos, inaprensibles, paradisíacos, en los que el color, ahí es nada, abarca la totalidad del cuerpo y el espíritu. El problema es el artificio de tal representación pictórica, ni siquiera el impresionismoSigue leyendo «JAMES COLEMAN (1949) / NO HAY EPÍLOGOS»
ALBERT PINYA (1985) / ME CALLO LA VERDAD
Las apariencias estéticas con que encubre su obra el mallorquín PINYA entrañan un engaño, un señuelo en el que caer en los márgenes infantiles, graciosos, cómicos, en la síntesis en definitiva, de unas historietas que tienen el destino y formato adecuado a otros fines. Pero ese contexto ilustrativo y plástico se construye sobre la baseSigue leyendo «ALBERT PINYA (1985) / ME CALLO LA VERDAD»
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