Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
El artista, por mucho que le pese a Nietzsche, no puede renunciar para su arte a las presuposiciones más llenas de efectos, esto es, lo fantástico, lo místico, lo inseguro, lo extremo, al sentido de lo simbólico, la sobrevaloración de la persona, la creencia milagrosa en el genio.
El escultor cubano YÁÑEZ, en su obra, no ha renunciado a nada que no le sirva de un planteamiento plástico de su visión mutante, híbrida, metamorfoseada, de unos seres que nos hablan sin tener que decir nada.
En sus esculturas hay un pensamiento que no puede desligarse de unos relatos fantásticos o quiméricos, puede incluso percibirse que están encarnados en ellos y que en el fondo de nuestra mirada acaban por ser familiares.
Cundo nada tenga ya que perder, la vida y yo seremos uno.
Los cuerpos humanos del escultor madrileño REULA son sinónimos de destino cerrado y descontextualizado, pero también de símbolos que son víctimas de un destino aciago.
Aunque estén juntos ni se miran, son demasiado desgraciados para pensar y muchos menos para invocar una metafísica que les sirva de protección y ayuda.
Ya están muertos a pesar de que sigan considerándose vivos y no sujetos al tiempo y al espacio; ni caminan porque no saben, ni ven para no ver el sacrificio presentido.
¿Por qué vuelves los ojos hacia el sol cuando tus raíces nutren el pulso de la muerte?
¿Será cierto que en la obra del pintor y escultor noruego KILLI-OLSEN, su realización material acaba siendo inadecuada respecto a la representación ideal, ya que la materia opone una resistencia continua a la forma que pretende plasmarla y conserva un carácter especialmente negativo, hostil e impenetrable?
Por supuesto que no, el artista plasma en connivencia con la materia un imaginario un tanto jubiloso como grotesco, deformante, desfigurado, o su inverso, un prontuario de los pobladores exquisitos de un mundo pretendido.
Su representación es una fuga del tiempo y hasta de un espacio que hasta ahora engendraba cubículos anodinos; es, por el contrario, trasladarnos a otros confines que ensartan la realidad bajo otros modos de vida.
El hombre está tan solo que la desesperación le parece un nido y el pavor un refugio.
El valor intrínseco que proporciona la experiencia estética surge del especial engranaje entre nuestras capacidades perceptivas, cognitivas y afectivas.
La figuración del vietnamita VINH es una configuración plástica que se mueve entre un realismo literal y una formulación que le impregna de una suavidad cromática y de contornos que impiden que sus obras tengan un impacto más correoso e implacable respecto a su visión del entorno.
No cabe duda de que la pintura tiene tanto un significado secreto como manifiesto, pero ante la del andaluz SABORIDO la ecuación lumínica y cromática no se queda solamente en unas soluciones técnicas y estilistícas ostensibles.
Antes bien, profundiza además en el análisis de la luz y la materia como un trasfondo poético humano que es la medida de todo el entorno existencial, como un alumbramiento plástico de emociones y sensaciones visuales.
El hombre, a fuerza de narcisismo, ha llegado a formarse una imagen estupenda de sí mismo, demasiado estupenda quizá.
Llevamos tiempo asistiendo al desafío de las nociones clásicas, integrando lo grotesco en su base y consiguiendo así una especie de híbrido donde la apolíneo y lo dionisíaco se manifiestan a la vez.
El americano LYNCHlleva su transgresión más allá y conforma una pintura en relieve gozosa de su condición de maldita, de una provocación que no deja que por su concepción se pierda todo un mensaje demoníaco y revelador.
El repertorio de su obra está lleno de referencias implícitas y explícitas, de delirios que se investigan a sí mismos, de señales y signos que se adhieren expresando su pasmo.
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