Ante estas exploraciones no nos queda otra opción que rendirnos. Su visualidad es más que seductora, juega con nuestra mirada y nos hace la ilusión de abarcar y habitar otros ámbitos de encuentro.
La tecnología es un componente esencial en el arte de hoy, tanto en sus elementos innovadores como en el carácter de sus soporte, desempeñando un papel decisivo y no reductor a la simple estructuración física de unos engranajes, sino a la concreción de un mundo de significados latentes, capaces de inferir lo arraigado en lo vivido.
Entiendo que deben de partir de aspectos desconcertantes, de formulaciones que no tienen un planteamiento abierto, mas la sorpresa y después la relación y asociación con otras imágenes nos hacen apreciar y dialogar con sus resultados.
Para la norteamericana BONTECOU la acción de crear está contaminada por el furor e imposición de la máquina pero también por el desarrollo de una cosmovisión que profundiza en los confines, que vuela y funda una nueva estratosfera plástica. Depende de la creatividad asegurada el que estemos o no en ella, según da a entender dentro de un marco de ambigüedad calculada para reflexiones sobre medios y fines.

Majestuosa la concurrencia ante el desagüe.
Unos con el hombro lunado (arrancado) y el bastón ciempiés.
Los demás descalzos, entrando en el tronco con ratas.
Y el ciclón frío, sulfúreo, en la vitrina del acecho.
(José Lezama Lima).
GRACE HARTIGAN (1922-2008) / ME HE IDO PERO SIGO ESTANDO
La norteamericana HARTIGAN formó parte de la Escuela de Nueva York y del expresionismo abstracto. Supo hacerse un hueco y tener un éxito profesional en función del valor objetivo de sus obras y no, como muchas veces sucede, del tipo de relaciones con el sistema del mercado.
En su obra encontramos ese refinamiento que busca en el color el diálogo interno que escapa, si no lo sujetas, de tu deseo tangible y creador. Ha de ser una realidad pura en su concepto más abstracto. Caben alternativas pero han de estar dentro del mismo ámbito de introspección y plasmación.
Que es un ejercicio de hacerse con un vocabulario con el que explicar la idea plástica, no hay duda. Pero también es ella misma trasladando su sentido de estar y ser en el tiempo.
Y es que ese quehacer es una apuesta que pone en juego la mente, estimula la percepción, hace aflorar la experiencia y desata la emoción. Metamorfosis hasta la muerte, esa que se envuelve en esos entramados cromáticos que suman una sangre no disuelta.
Desarrollo lineal de instante, erótica, ser (unidad), existir (acto), metáfora (sustitución del ser), participación (sustitución del existir), Paraíso (éxtasis de participación de lo homogéneo, intemporalidad). Linealidad rota o hinchada por los tres momentos circulares del germen, ente, eternidad, necesarios para apoderarse de su asilo, dejando a la puerta el perro de llamas del Doctor Fausto.
(José Lezama Lima).
ANDRÉ LANSKOY (1902-1976) / VIVIRÉ SIENDO ELLOS
Actualmente el arte está compuesto de distintas operaciones, ya sea para colgar o descolgar, montar o desmontar, instalar y desinstalar. También, en otras ocasiones, se pasa del interior al exterior -la ciudad, el bosque, el desierto, el mar, etc.-, incluso se forman textos, se utilizan ordenadores, laboratorios, etc.
Pero el ruso LANSKOY, que después se radicó en París, no nos ofrece tanto trajín, porque él solamente confía en el poder que la carga cromática, densa y sensiblemente trabajada, genera a su alrededor, cumpliendo la función que le ha pedido en relación a la reelaboración de una beatitud metafórica sin menoscabo de desdichas o infelicidades.
Confrontando sus sucesivas construcciones, verificamos su bienaventuranza, su éxtasis, en parte premeditado y en parte impremeditado, fruto de la riqueza y multiplicidad del protagonista impulsor, que se debate en una abstracción articulada pero no cerrada, conforme a la cual sentimos y percibimos el proceso de conducción técnico y emocional.
Que se la denomine lírica o no es totalmente indiferente, lo esencial es que la tesis concuerda con el espíritu de los valores plásticos formulados, y abre una plasmación que es la historia, o un fragmento de la misma, de un destino pictórico lleno de resonancias, ecos y visiones.

Ciego estoy, mi casa es la ballena. Al lado del vacío, emito mi bostezo o regalo sombreros de yeso, y una inmensa cerámica funeral entresaca los decapitados del templo para establecer con su simultáneo furor un zumbido espeso de recuerdos.
(José Lezama Lima).
MUSEO DE ARTE MODERNO DE LISBOA/ 2012
Grandes espacios y grandes ausencias. Poco mejor que un pastel dejado a las puertas de un colegio, el museo son unos restos chupados que únicamente dejan ciertos nombres -RUI SANCHES, BERNARDO MARQUES, JULIO DOS REIS PEREIRA y especialmente JORGE VARANDA, al que se le había dedicado una muestra temporal- y esqueletos de lo que sería o será algún día.
Sale uno con una pregunta al hombro que cual papagayo cargante y borracho le repitiese siempre el mismo latiguillo: ¿para qué tanta colección permanente invisible? Ni un cantante de fado, allá en la noche, supo explicármelo, y si lo trataba de cantar se quedaba ronco.
Claro que podría ser otra de mis inclinaciones onanistas sobre la posmodernidad, a la que podría aplicársele el pensamiento de un personaje de Yukio Mishima: «demostrar el espíritu por la ausencia del espíritu, demostrar la idea por la ausencia de la idea, demostrar la vida por la ausencia de la vida».
Y si seguimos en esa línea, añadiríamos que sólo la expresión no alcanzada puede dotar a la realidad de la realidad. Si bien en este caso me fui sin casi ninguna y además tuve que pagarla.
Con lo que la realidad no está en la realidad, sino exclusivamente en la expresión. La expresión toma el núcleo de la realidad, en este ejemplo a duras penas, sin permitir que ésta le tienda trampas, aunque se intenten de todas las maneras, con simulacros, con luces, escaleras, salas, descansillo, vigilantes, ventanas, grandes techos, hasta con vigilantes pasmados, confundidos y pensando que bacalao tendrían hoy para comer: ¿el salado, el desalado o el de la crisis?
Se ponían claridades oscuras. Hasta entonces la oscuridad había sido pereza diabólica y la claridad insuficiencia contenta de la criatura. Dogmas inalterados, claras oscuridades que la sangre en chorro y en continuidad resolvía, como la mariposa acaricia la frente del pastor mientras duerme.
(José Lezama Lima).
MANOLO FUSTER (1946-2012) / HE TENIDO TIEMPO PARA PINTAR LA HABANA
MANOLO FUSTER, el artista valenciano, ha muerto sabiendo que su Habana, nuestra Habana, sigue viva, remendada, agrietada, rajada, arrugada, pero viva y con ansias de destino.
La contemplamos en su obra como algo que se siente, como algo que se ama y como algo que pregunta. Por el día es toda entrañas, en el ocaso aguas nocturnas batiendo El Malecón y pacientes lunas. La Habana es sangre de cenizas y cuerpos asomados y dictados, es duda, fuego y son.
El artista atrapa la poesía de tanto laberinto malherido y ante el espejo niega, no desea una visión complaciente. En cada uno de sus cuadros hay un sueño inquieto que no es realidad abandonada, es un diálogo con sus reflejos de señal perseguida y de dignidad perpetua.
En virtud de la luz pedida y transformada, se esparcen luces de risas y melancolías y luces apagadas que hacen de la oscuridad su signo de redención y locura.

La roca es el Padre, la luz es el Hijo. La brisa es el Espíritu Santo.
(José Lezama Lima).
RAFAEL AGRADANO (1955) / NO CONSIENTO QUE HAYA DUDAS
Francesco Poli ya ha dicho que todos los que hablan o escriben acerca del arte contemporáneo a través de los medios actuales de divulgación, cumplen una función que contribuye en mayor o menor grado a aumentar la cantidad de información sobre el asunto. El tipo de información, desde luego, varía según el nivel cualitativo y según la finalidad.
El nivel cualitativo, en mi caso, siempre estará por debajo de la obra de arte, ya que lo que ésta nos transmite no tienen parangón ni contraste con otras realidades, ella misma constituye por sí misma una de acuerdo a un oficio y una técnica que sin un pathos excepcional es imposible de culminar. Describirla es un ejercicio que se queda corto y otorgarle la dimensión trascendente, ontológica o intelectual es un dominio de introspección al que algunos le atribuyen objetividad, retórica y discurso, otros exclamaciones elucubradas, los de más allá el ir más allá y así sucesivamente.
¿Pero qué pasa con la obra del cordobés AGREDANO? Pues que busca la clave en otros creadores, los toma como contexto y pretexto, los reformula, les añade o les quita, los traviste o los desnuda. Hace y deshace según su idea de lo que el arte puede decir y expresar a partir de ciertas bases que están plasmadas y se han desarrollado. Y si su obra se hace de esas atribuciones, también sabe calificarlas y concederles autonomía.
No pretende incurrir en una impostura sino en un homenaje y en eco que recoja los flujos pictóricos en aras de una interpretación que tome otras derivas, surque otros trazos, distintas aguas con las mismas acepciones.

Su maleficio envuelve su estilo sin violencia
y sus ramazones, no sus ojos, preludian la aventura.
(José Lezama Lima).

ALBERTO REGUERA (1961) / DEL COLOR SIEMPRE ASOMA LA CULPA DE SABER MÁS DE LO QUE DA A CONOCER
La obra de REGUERA es ya un invitado asiduo de este blog, las razones son más que obvias y no necesitan mayor extensión, aunque, tratándose de uno de nuestros artistas más internacionales, me explayaré con cierta pretenciosidad aprovechando su exposición actual en la Plaza del Louvre de París.
La obra de arte, según Jan Mukarovsky, no es un medio para comunicar algo, sino una entidad que experimenta un determinado planteamiento en relación con las cosas, con toda la realidad: la obra de arte no comunica este planteamiento, sino que lo hace brotar directamente del contemplador.
Y si como decía ROTHKO el drama del cuadro comienza como una aventura desconocida en un escenario desconocido, en el quehacer de Alberto se funde un crisol que según brota directamente en el contemplador va gestándose entre lo orgánico (prueba de pervivencia), las porosidades esponjosas, los microcosmos, los paisajes lunares, los hemisferios simbióticos y sustratos telúricos. Por lo tanto, estamos ante la esencia del oficio plástico: el juego y la transformación.
Así que tal como asevera Prado Cueva, indaga por necesidad vital allí donde las respuestas son visiones inconclusas; pues toda imagen quiere ser totalidad, pero es menesterosa de otras imágenes y de otras miradas. El creador lo sabe y es consciente de tal empresa, de ahí su empeño en la roturación, la luz, el color, la cubicación geométrica, el desarrollo cojuntado desde distintas dimensiones.
Cierto y verdadero que es de tal modo y que también en cada nueva muestra apuesta por ir más allá, incorporando nuevos espacios, nuevos lugares y contextos físicos donde la celebración del acontecimiento se incardina en el ambiente, en la plataforma de un diálogo estético entre el pasado y el presente, entre lo monumental y la policromía de una instalación que se remite a esas fuentes. Pues que tenga el éxito que merece y que acredita.
Porque habito un susurro como un velamen,
una tierra donde el hielo es una reminiscencia,
el fuego no puede izar un pájaro
y quemarlo en una convención de estilo calmo.
(José Lezama Lima).
AQUILINO MAYORAL / HE COMPRENDIDO LO QUE HAY DE VERDAD EN MIS ALQUIMIAS
La técnica aporta recursos para dar forma mientras las bases conceptuales definen. Así, identidades y lenguajes se adquieren con esa conciencia resolutiva, agujereando dudas, pinchando seguridades y exactitudes.
En el español MAYORAL me vuelve a concernir esa labor afanosa en lograr densidades, frondosidades y vorágines en el fondo de una superficie hasta conseguir otras máscaras que arrugan y cicatrizan las sensaciones, las exponen al fuego y al aire, las rallan y arañan, las hacen vetas espesas sin piedad.
Pero simultáneamente y conforme a su matriz embrionaria, le atribuyen un sentido vital, ontológico, una naturaleza exuberante, selvática, que tiene en la textura y el color su salvación, su opción de presencia y contingencia ante los demás ojos, con el fin de que sus contradicciones sean más visibles, más táctiles y contengan todas las facetas posibles.
Es decir, indagación y aventura confluyendo, vivencias emocionales e intimistas celebrando, expresión y metáfora conciliando.

El sueño que se apresura
no es el mismo que revierte.
La muerte cuando es la muerte,
pierde la boca madura.
La esencia que no se advierte
suele ser la más impura.
El amarillo en la muerte,
seda es contra natura.
(José Lezama Lima).
ARUN ROY (1962) / ME PASO MUCHO TIEMPO CON LA IDEA DEL COLOR
Desde el paisaje holandés, este género ha constituido una vía de acercamiento a nuestra propia definición y lugar en el mundo, incluso se potenció con las múltiples variables de la simbiosis y metamorfosis en paralelo a la modernidad y a la evolución de nuestros hábitos de conocimiento y contemplación.
ARUN ROY, este artista madrileño cuya obra se expone actualmente en la galería Maes de Madrid, es un ferviente practicante de la emancipación cromática, es una constante ya en él, desde el abstracto, esa elaboración empírica, trabajada, referenciada, calibrada, hasta que su sentido interior toma una desintegración de la forma porque la disolución inherente tuvo lugar.
Desde esa opción, la renovación exigida y permanente va en busca de un poder de expansión visual que confluye en el paisaje de un nuevo campo de gamas, texturas y tonalidades, que mantiene relaciones sensuales y resplandecientes, síntesis jubilosas infectadas unas de otras.
Aparentemente fríos, aparentemente cálidos, los nudos de significaciones plásticas están consumado con oficio, con clarividencia, con una gran conciencia de la percepción pictórica, la que aúna emoción, sentimiento y disfrute de la visión.
También el principio formal brota entrañablemente, pero necesita una materia que llega
a sumergirse con la intensidad tonta de un arabesco. El principio formal babea.
Los atrevimientos formales son la alfombra de cera en una
plancha roja que recibe
a la gota de agua, como si fuese una gota de gallo raspada
por un espadón de piedra frotada. El principio formal babea.
(José Lezama Lima).
MAX CHARVOLEN (1946) / RETRUÉCANOS FORMALES
Únicamente los aspectos formales, para muchos especialistas y espectadores, son los que dan la medida plástica de la obra, ellos mismos colman los espacios vacíos y los hacen revitalizar con operaciones interconexas basadas en estructuras y todo tipo de materias.
Es entonces, y así lo entienden, cuando las cualidades intrínsecas y extrínsecas del arte se aprecian y aparecen en las proyecciones logradas y en sus hallazgos visuales. Siempre que la mirada obtenga un encuentro estimulante y gratificante, con sede en nuevas ópticas y fenómenos que focalicen el modo de ensamblar ritmos y discursos vitales, la meta se ha conseguido.
En el caso del francés CHARVOLEN, su obra tiene el ilusionismo suficiente como para que su planeamiento adquiera virtualidad dentro de un marco que agiganta los haces de sus desarrollos asimétricos y desarticulados. No precisa más observaciones que las que pueden contemplarse, sin necesidad de buscar otros elementos que no han sido invitados.
En Dios la voluntad y la inteligencia se extienden en un solo brazo que penetra en el mar.
Pero en el hombre, la voluntad escupe y la inteligencia mastica.
Nuestra voluntad reparte la sal marina, la pimienta terrestre y la lengua divina.
(José Lezama Lima).
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