>SIGFRIDO MARTÍN BEGUÉ (1959-2010) / NO HAY RAZONES PARA IRSE

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  • La muerte es ese inesperado -aunque se la espere- invitado con el que hay que emborracharse para que nos haga un descuento. En el caso de MARTÍN BEGUÉ no ha sido generosa, le ha escatimado todo lo que ha podido, cortando raíz y tronco.
    • Sin embargo, no ha podido borrar su cosmovisión ni su halo metafísico en una obra que se caracteriza por el ensimismamiento y asombro ante la plástica de las cosas y sus destinos inmóviles, misteriosos y eternos.
      • El ser un agitador de la movida madrileña de los años ochenta no desequilibró su proceso creativo, lo mantuvo dentro de la simetría y ordenación de una plenitud de significados, que a través de la interrelación sutil de la pátina cromática y la figuración cimentó un arte de contemplación sereno y reconcentrado.

        • No confía en abrir otras derivaciones que las de de representar en un plano lo que, conjugándose sobre una esencia especulativa, hace articular una plástica sensible con un vocabulario que sugiere un espejo pero no un reflejo. Lo segundo podría considerarse como demasiado fácil.

      • Aunque los entornos pueden ser confinados o abiertos, las frases de la pintura se conservan con el perfil que es el emblema de su obra, una pasión soterrada que estalla en la magia voluptuosa de unos objetos que en ese momento parecen dejar de serlo.

      • Lo primordial es que siga pintando, que no descanse, que juegue, una vez dentro, con una eternidad que no sabemos si ha quedado dormida.

      • La muerte nos monda
      • y al aire deja nuestra pulpa
      • de labios de amor resecos, de ira agrietados.
      • (Alberto Vigil-Escalera).

CHARLES DEMUTH (1883-1935) / UNA INDUSTRIA LIMPIA

Estas áreas industriales limpias, de líneas y estructuras magníficamente trazadas, de geometrías candorosas, casi sublimes, son visiones de una utopía que es concebida por una realidad ilusa.

Un precisionismo norteamericano el de DEMUTH que vinculó el frenesí fabril, constructor, manufacturero, con la base impoluta, pulcra de la plástica cubista, preconizando la total conjunción de idea y técnica, de planteamiento y representación.

Por eso, la mirada obtiene el enfoque de un hecho pictórico que se sostiene entre planos simétricos involucrados en armar un puzzle de colorido agudo y perspicaz. No tiene otro fin.

Por consiguiente, nos enfrentamos a formas que caben por sí mismas y que son su propia revelación, que es la esencia de lo que la contemplación percibe como la ficción de un anhelo.

Nada más cómodo para el héroe que un biógrafo con imaginación. De haberlo tenido Napoleón, habría podido vivir tranquilamente en Córcega sin necesidad de fatigarse en los campos de batalla (Alberto Vigil-Escalera).

>DONATO MAROT / PREMONICIONES BAJO LA LUZ

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  • Sobre la superficie, el color es un canto rodado y depurado que perfila los rasgos de un catálogo icónico, que es la historia de un final y la señal de un principio. En la obra actualmente expuesta del levantino MAROT en la galería Orfila de Madrid puede comprobarse tal hecho oportunamente, recibiendo así distintos enfoques y maneras, tanto de concebir intuiciones como de culminar orquestaciones híbridas de ecos premonitorios, de leyendas geometrizadas o de reencuentros inesperados.

    • La figuración, nomenclatura de un mundo perpetuo y transfigurado, es arriesgada, patente en sus feraces caracteres, en sus fondos y espacios no canonizados ni bloqueados en falsas aventuras. Son verdades en las que hay percepción e inteligencia pero también una dramaturgia plástica que da alas a formas conminatorias y dispares, destinos, en suma, para arrebatar miradas, encallarlas en su interioridad o en la conjugación de signos. Admitamos la validez de sus fines y estaremos viviendo con ellas.

      • Sin embargo, en su serie última las salpicaduras y goteos de las lágrimas deforman, enmascaran, tapan tipos y contornos -la carne reducida a polvos pigmentados-, hasta quedar sus siluetas como fantasmas implorantes en unas nubes cromáticas que definen los núcleos de la trama.

        • Por tanto, el que el artista deje fluir armonías bajo sospecha en el proceso creativo apunta al apogeo de una estética no superficial sino conciliadora de hondas expresiones extrovertidas, polarizadoras de lo que más anhelante demandamos en el arte.

      • Unos se van y otros esperan.
      • Muchos, son muchos los caminos,
      • caminos que comienzan en el vientre de la madre,
      • caminos que terminan
      • en el vientre de Dios o en el del Diablo.
      • (Alberto Vigil-Escalera).

JUAN DÁVILA (1946) / CASTIGOS DE MALA MADRE

El sufrimiento puede depararnos lo indecible, lo inconmensurable, hasta flagrantes incestos plásticos. O antinomias que funcionan como éxtasis visuales, aunque argumentos los hay de todas las clases y condiciones, y los que aparecen en este post son los del artista chileno DÁVILA, que no ha querido darlos sin acompañarlos de respuestas.

Se ha tachado a su obra de incurrir en lo violento, en un feísmo de mal gusto (Hegel escribía que el llamado «buen gusto» siente pavor ante todos los efectos más profundos del arte y permanece mudo cuando lo externo y lo circunstancial desaparecen), en un erotismo descarnado, en un salmo de horrores, etc., sin olvidar sus componentes de denuncia y acusación.

Ahí está ese gran Simón Bolívar autoparodiándose, convencido de que el fin no justificó tantos medios o de que la historia sólo se entiende si hay manera de provocarla con un castigo de mala madre.

El autor, con el uso de todo tipo de procedimientos, gesta una obra de libertinaje rica en contenidos y en hallazgos polivalentes, que confunde, irrita o aclara y explica. Si las sensaciones son múltiples, las visiones, por el contrario, exigen cohesión, razón y fuerza. 

Aunque quizá nos despierte motivos de escándalo, o quizá se haya concebido como un manifiesto insolente y procaz, lo determinante es que la mirada final quede clavada con insistencia, porque de algún modo hay que corresponder tanto al corazón de la audacia como al sentimiento del olvido por muy infame que sea.

¡Cuánta bravura negra

sobre la noche callada!

(Alberto Vigil-Escalera).

LOVIS CORINTH (1858-1925) / EL FINAL ES LO QUE IMPORTA

El alemán CORINTH primero fue impresionista y después de un ataque de apoplejía, que le dejó la mano derecha paralizada, y del que nunca se recuperó, se vio obligado a pintar con la mano izquierda.

Solo: con los ojos cargados de siglos.
Solo: con sueño.
Solo: esperando la eternidad sin luz.
Solo: redoblando con furia en el silencio frío.
Solo: sabiéndome un asco de los riñones.
Solo: siendo un producto de los lomos.
Solo: como un grito de dolor en carne revestido.
(Alberto Vigil-Escalera).

Es más que un realismo exacerbado, es la sustancia de una plástica cuya cualidad cruel y angustiada es una forma de existencia, un meollo dramático de resonancias indelebles.

Y si al mirar tales realizaciones creemos estar ante un sueño, el despertarnos ya es esa pesadilla que continúa estando delante nuestra porque no desaparece, como tampoco lo hace el sexo, la desventura y la muerte.

Entonces comenzó a transmutar su obra con un sentido visionario, expresionista, capaz de impregnar carnes y atmósferas, cuerpos, representaciones y escenas, de unos tonos y texturas endurecidos, condensados, coagulados.

La desesperanza cobra peaje al color de la piel, al desamparo de la anatomía desnuda, a la crucifixión de una soledad que no entiende del destino sagrado, si es que hay alguno.

Considero que a este artista le debemos mucho, más de lo que llegaremos a reconocer. No es fácil de encajar ni de insertar en nuestras sendas existenciales de ayer y de hoy.

>MARTA CECILIA PENAGOS / ME ADENTRO EN LO INCIERTO

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  • El que haya aparecido ante mi vista la artista colombiana PENAGOS es el azar de la suerte o la suerte del azar, que al fin y al cabo todo se combina y se nutre de espacios que vamos ocupando cuando el silencio los va dejando vacíos.
  • Y es que sus obras escultóricas nacen como juegos de sospechas de lo que podrían llegar a ser cuando en realidad ya son. Es ese momento el que se presenta y encuentra esas formas que ya no son proyectos sino consumaciones de volúmenes y extensiones que guardan similitud con un misterio que para ser efectivo debe seguir aplazado.
  • Delante de nuestras miradas se posan seres diminutos que conforman cuerpos lúdicos, curiosos, en su inmovilidad o movimiento, de la transformación operada. Después contemplamos las huellas que el rostro inmutable, pétreo, ensimismado de una figura inexistente ha grabado en un lecho vertical. ¿O son las marcas de unos entes espectrales que han emitido esas señales? ¿Por qué no preguntárselo al espécimen de raíz enroscada?
  • Celebrando que la autora no ha perdido ocasión de filtrar esos manantiales de los que brotan materiales que son paráfrasis de la imaginación bajo la sonda de la realidad, nosotros, como espectadores, ciframos esa manifestación creativa sin necesidad de añadirle lecturas. No son requeridas pues al fin y a la postre se despiertan solas.
  • No me deis amigos pares,
  • darme siempre amigos nones;
  • para un árbol sin raíces
  • ¡igual da que nazcan soles!
  • (Alberto Vigil-Escalera).
  • Esto último dedicado a mi cariñoso amigo, Alfonso García, nuevo director del diario en la red «Estrella Digital».

STUART BRISLEY (1933) / ¿LO CELEBRÁIS CONMIGO?

Escribe Arthur C. Danto que una definición filosófica del arte se debe formular en los términos más generales posible, para que todo aquello que alguna vez haya sido o pueda llegar a ser una obra de arte entre dentro de sus límites.

Sea oportunista o no, es una fórmula admisible si partimos de la base de que dado que cualquier cosa puede ser una obra de arte, el futuro bien podría depararnos sorpresas.

Pero si para los artistas hoy todo es posible, creo, no obstante, que se necesitan ciertos imperativos éticos, ya ni siquiera estéticos, que impongan barreras a consideraciones o apreciaciones como la del compositor Karl Heinz Stockausen, al declarar que el ataque terrorista del 11 de septiembre había sido la mayor obra de arte de todos los tiempos.

Todo este apartado preliminar viene a cuento del inglés BRISLEY y sus instalaciones y perfomances. ¿Millones de basuras en una atmósfera turbia y flotante? ¿Dos horas al día en una bañera llena de carne podrida y agua fría?

Desechos, excrementos, despojos, sangre, residuos, detritos. Él en medio, manipulando, colocando, clasificando o descifrando. O sumergido, o torturado, o desfallecido y yerto, o derrumbado y desfigurado. Las facetas sucias y humillantes que vemos y rechazamos, el repudio de la indignidad de lo que hemos considerado una belleza cómoda y suntuosa por la defensa de una estética de lo inmundo, hediondo y cochambroso, que asciende a categoría de un breviario plástico de lo humano.

Kant escribía que lo que provoca asco no puede representarse de acuerdo con la naturaleza sin destruir la satisfacción estética. Y Jean Clair se refiere al arte contemporáneo como una nueva categoría estética compuesta de repulsión, abyección, horror y asco. Del gusto, remachaba, hemos pasado a la repugnancia.

Sin embargo, podríamos entender a Danto cuando manifiesta que si los críticos aplauden el uso de lo repugnante no es porque vayan a acuñar una nueva estética sino porque aceptan ese uso por parte de los artistas con el fin de provocar sensaciones contra las cuales luchamos.

No obstante, puestos a establecer una perspectiva escatológica, quizá sea la adecuada al momento y lugar concretos, a la sinrazón de no haber otras razones que las que la acción desarrolla conforme a una trascendencia que está más cerca de la marginación que de su concepción finalista.

Los muertos no tienen nacionalidad. Y su arma terrible es enseñarnos sus cuerpos despojados, sus cuerpos desnudos de vida. No son sólo los muertos más mediatos, sino también los más remotos (Alberto Vigil-Escalera).

>ARTHUR BOYD (1920-1999) / YO SOY EL QUE BUSCAS

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  • A BOYD le han precedido en este blog otros grandes artistas australianos y todos nos han abierto formas de ver íntimamente vinculadas a una sociedad multiétnica, en perpetuo cambio y acogida migratoria, integrada bajo una geografía que impone lienzos mestizos de furia y sangre.
    • En esta obra, de hallazgos pictóricos retomados, vueltos a insertar y convalidados, se observa como los nexos, los maridajes se conforman sobre la base de una tragedia todavía inconclusa. Están ahí, en la representación de una influencia telúrica que nunca se apaga. Son esquemas desequilibrados que carecen de abreviaturas.
      • La asimetría de las escenas e imágenes, de las figuras y paisajes, configura el arrobamiento cromático, que es el vértice sobre el que se sostiene cada faceta, cada aspecto, indagando a través de él el límite definitivo.

        • Estamos, por tanto, ante una pintura de huellas y testimonios de una realidad primigenia, pero aderezada con caracteres vibrantes de fantasía atrapada por la liturgia de lo que jamás será una orografía estéril.
          • Se está preparando la riada de los muertos. De los vilmente muertos. Y hay que tener miedo, porque los muertos están unidos. (Alberto Vigil-Escalera).

JONATHAN BOROFSKY (1942) / ¿QUIÉN ES QUIÉN?

En un mundo atestado y prolífico hemos de aumentar de tamaño, agrandarnos, para vernos bien y entendernos.

Somos solitarias figuras en unos planos o en marcos urbanos, de seguir las realizaciones del pensamiento borofskiano, artista norteamericano, o somos seres sin pertrechar en un entorno no por familiar menos alienante.

La mirada no se queda detenida en la obra, simplemente la penetra porque sabe que las circunstancias de la misma no vienen detrás sino que se albergan en ella.

Por encima están los hechos de esa ascensión, por debajo es su representación la que los engloba en una idiosincrasia visual que imparte hábitos de ver y mirar.

Siempre hay un movimiento que desvela longitudes y dimensiones, recorridos e itinerarios. Guardan silencio para concentrarse en lo externo y articular el tratamiento que un iconoclasta les daría. Desnudos o vestidos, no tienen ni idea del recato o impudor, viven para otros designios que ponen a disposición del espectador.

Y estas fuerzas vitales sueltas, vagando sin cesar, se descomponen, y una epidemia de angustia parece envolver el mundo como una niebla espesa y extrañamente blanquecina (Alberto Vigil-Escalera).

>THOMAS HART BENTON (1889-1975) SED DE ENCUENTROS

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  • Cuando un muralista como el norteamericano BENTON se detiene después de haber terminado lo que estaba haciendo, el mundo fragoroso omnipresente y rutilante de las imágenes empieza a mostrarse en todas sus dimensiones.
    • Quisiera haber abarcado en sus representaciones todo lo que había visto y tocado, lo que imaginó y percibió al doblar cada esquina, lo que no alcanzó a mirar pero ha supuesto. Un despliegue pictórico en escenas que relatan la construcción y transformación de la sociedad americana en un momento dado.
      • Incluye decorados y secuencias en los que esfuerzo, trabajo, progreso, salud, arte, explotación y destrucción tienen su correspondiente visualización, cargada de una factura técnica que proyecta sobriedad y lirismo.

        • A través de estos ambientes y escenografías se encuentra el reflejo de ti mismo, como espectador y ciudadano, como personaje de un contexto físico e ideológico en que consumas vida y obra, tiempo, esperanza y energía. Contemplas todas las partes y paulatinamente articulas el conjunto y tú dentro de él. Ya eres a partir de ese instante un elemento activo más. Y también una historia más.

      • Y los fantasmas de estos años no vividos, de estos amores no realizados, de estas obras no cuajadas, andan errantes buscando cuerpo, buscando corazón, buscando inteligencia donde poder ser. Pedro no los encuentran (Albero Vigil-Escalera).