>APRIL GORNIK (1953) / LES CONVOCO

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  • Por la trastienda de nuestras historias y biografías, lo visual enlaza e identifica, hasta absorbe, caminos, rutas, montañas, cielos, en definitiva, paisajes que unas veces son como seres vivos y otras episodios pasados que se resisten a desaparecer cuando ya no los convocamos.
    • La primera impresión fotográfica que nos ofrece la obra de la norteamericana APRIL (belleza marfileña) nos engaña, pues al centrarnos más en ella descubrimos valores que constituyen confidencias íntimas de la construcción de una naturaleza inusual.
      • Bien es verdad que un virtuosismo, casi sacro, es el medio por excelencia de una representación que no quiere quedarse pequeña, que desea manifestar vehementemente su poder y la conquista del objeto visionario que hace que la mirada perciba sensaciones que estaban latentes. Por lo tanto, no hay pérdidas ni carencias.

        • Por consiguiente, nos transportamos con los ojos a través de ella, nos agachamos ante esos grandes cielos amenazadores que ciegan el horizonte y se proponen castigar nuestra osadía, acopiamos datos que ensanchen la perspectiva. ¿Y qué es lo que pisamos? Una hierba que nos supone extraños, ajenos a su existir, invasores sin nada que decir.
          • Son tiempos plásticos de antes y de ahora, por no decir los de siempre, repletos, hasta hinchados de esos abismos pictóricos que sirven de acomodo y desconsuelo, de memoria y recuento.

>MICHAEL RAEDECKER (1963) / FRÍO INTERIOR

> Además de ver, estamos dentro y percibimos un frío interior. Caminamos entre perspectivas desamparadas, paisajes anacoretas. No hay rumores de viento.

No importa que nos vislumbremos en un retrato fantasmagórico. Por eso no vamos a dejar de ser ni tratar de impedir el hecho de aguardar lo calcinado o sombrío, o lo fluorescente y sublime.

Asimismo, para el holandés RAEDECKER el valor del rastro, de la huella, del sendero, es ese testigo que evoluciona a partir de una pincelada o un trazo, frágil señal niveladora, aunque sin permitir que esa influencia corrija el abandono del que somos espectadores.

Si es soledad confía en el entorno estático casi monocromo; si es angustia ya no hay que pensar más que en la visión que alrededor nos acompaña, entre objetos yertos, suelos dormidos y paredes desvaídas.

Pero si es desconsuelo, el revestimiento cromático, cargado de textura, es la bruma blanda donde envolver la realidad de una poesía visual que parece quieta aunque nunca ha dejado de estar en movimiento.


El sentimiento es exploración en la pintura, de eso no cabe duda, mas esos viajes también acaparan la lucidez sobre como idear unas estructuras plásticas que enlazan misterios y existencias, cavilaciones, destierros y clausuras.

>JOSÉ LUIS CUEVAS (1934) / A PARTIR DE MÍ MISMO

> Nos involucramos en la búsqueda del tiempo como el origen de la interrelación entre el arte y la vida, y si bien esa maldición nos hace patéticos o crueles, la salvamos a través de una figuración que construye la mirada.


¿Qué ese es el nivel de abstracción al que debemos llegar cuando la formulación de ese lenguaje es carne viva y mítica? El mejicano CUEVAS así nos lo presenta, pues con ello confronta a la humanidad como una naturaleza irrenunciable.


Y así la abordamos como un medio y otra alternativa de reflejar una concepción de la forma que emana de un ser que continuamente está gestando estructura de ideario, de encuentro con el devenir total, sin perder cada uno de los jalones visuales hallados. Por tanto, es la conquista de la dirección óptica la que nos ayuda a pensarnos, a comprendernos.

Desde este punto de partida, este artista impulsa con su quehacer ese desarrollo, ejecuta esa exteriorización del acervo adquirido, conforma propuestas que concuerdan imagen, memoria, emoción y leyenda. Más su transformación en duelos o jaculatorias.


No sin antes demostrar que dentro del espacio que compartimos queda margen para reinventarnos y proyectar sombras según nuevos repertorios imaginativos, experiencia inseparable de la práctica. Y mostrar que las opciones, cuando se insertan dentro de ese contexto, fructifican si el azar y la intuición se añaden, integran y comunican, haciendo confluir representaciones y vivencias.

RUDOLPH HAUSNER (1914-1995) / ¿HACE FALTA CORRER?

¿Tenemos que acudir a esos abrelatas denominados realismos psíquicos, psicoanalíticos o fantásticos para introducirnos en la obra del austriaco HAUSNER?

Considero que es innecesario incluso si es para darnos un pie o una mano. Lo importante, y nuevo punto de coincidencia con el coleccionista Saatchi, es que se pone de manifiesto que el pintar no es algo convencional y burgués, incapaz de decir nada significativo y demasiado impotente como para ser el lenguaje dominante.

Por de pronto, estamos ante una plástica de propuesta e innovaciones omnívaras, que aprieta los dientes y que constituye la llave de apertura a fuerzas imaginativas extremadamente prolíficas.

Hasta el último detalle es generador de dinámicas rutilantes, asombrosas, destiladoras de entes vigorosos en el paladar de un reino desafecto. Las encarnaduras cromáticas configuran las estelas de disparos en medio de la oscuridad, sin dejarse intimidar, todo lo contrario, al revitalizar los planos, bendicen la densidad facial y condenan a la maldición de su visión a esas superficies que de tan ciegas las seguimos viendo.

¿Por qué es injusto, entonces, pronosticar que todos los artistas serán a partir del 2100 una nota a pie de página excepto Pollock, Warhol, Judd y Hirst?

El Malecón no habla ni transmite, únicamente sentencia: llegará un día que saldrán huevos de debajo de las piedras y caerá de las bocas saliva candente (Joan Brossa).

>ANTONI TÀPIES (1923) / L´ESCARNIDOR DE DIADEMES

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  • Hoy estamos ante la obra de uno de los considerados exponentes más importantes del informalismo, tanto en el plano nacional como en el internacional: TÀPIES. Obra ante la que se requiere recuperar la verdadera sensibilidad, no esa emprobecida por un arte degradado y narcótico, producto del divorcio existente entre el arte artístico y su función social (Aguilera Cerni). Aunque para otros, más radicales, ya ha sido destruida por los medios gigantescos de deformación de masas. Quizás es que la realidad se trivializa demasiado en el tiempo, mientras que la eternidad (inútil y fértil búsqueda) sigue estando más oculta.
    • Por eso, a propósito de la misma, Francesc Vicens dice que el arte es el único medio que permite retener, fijar la emoción de la experiencia intensamente vivida, esa experiencia que el hombre (alienado ?) -dolorosamente habituado a todas aquellas que le parecen desprovistas de contenido- sólo alcanza excepcionalmente. También sobre eso habló el italiano Valsecchi y manifestó que la esencia más profunda del arte deriva de nuestra necesidad humana de testimoniar, de afirmar una verdad no pasajera, esto es, de crear una armonía a la que los hombres aspiran siempre para dar quietud al confuso caos del vivir cotidiano.
      • ¿Y si además nos hace ver el mundo como algo nuevo, llenos de sorpresas y de misterios? ¿Un universo de una lucidez profunda? ¿Será gracias a que esas superficies matéricas han sido humanizadas y transformadas por la presencia del hombre, por su acción?

        • Concluye Vicens que la emotividad de los objetos marcados por la vida, el dramatismo de esta materia penetrada por la huella del hombre, nos conduce a considerar toda la obra de TÀPIES como una permanente reflexión sobre la condición humana. Y debo añadir que tal fenómeno se produce en su dimensión más estética, en un nuevo nivel de abstracción, que fascina y amplía el ámbito de la conciencia.
          • ¿Y qué marcan esas cruces? Una conjunción de contrarios, escribe Cirlot: lo positivo (vertical) y lo negativo (horizontal); lo superior y lo inferior, la vida y la muerte. En sentido ideal y simbólico, estar crucificado es vivir la esencia del antagonismo base que constituye la existencia, su dolor agónico, su cruce de posibilidades e imposibilidades, de construcción y destrucción.

WOLFGANG PETRICK (1939) / ¿POR QUÉ NO VEMOS CON SUS OJOS?

>JAVIER VILATÓ (1921-200) / EL ROBO DE LAS DONCELLAS

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  • El proceso plástico es fruto de una mediación que el artista busca desesperadamente. Y si lo hace con la ironía de un enemigo que pone rumbo al perdón, más fértil será la fortuna de hallar y derramar.
    • Convidar a la suerte parece claro para algunos, para otros, como para el español VILATÓ, es el silogismo de la luz (poeta de la luz le llamó Claude Roy) el que habita su espacio interior pictórico poblado de doncellas que juegan a ser vestales de los templos del arte del siglo XX.
      • Sobrino de Picasso, al igual que su hermano J.Fin, durante los tres meses sin luz, agua y teléfono en Alicante ( es un decir), suspendía del aire las formas para que fuesen adquiriendo las nomenclaturas precisas de un ensueño. Repasaba sus siluetas con dardos jocosos y enamorados, suscitaba pasiones en ellas que determinaban confluencias estilísticas de visiones y romances, canalizaba el ardor en la consecución de representaciones de deseo ileso.

        • Bien es verdad que la descripción de las obras siempre sobra, ya que es un referente ambiguo, y en este caso más, porque las llevamos bailando en la mirada conjugándolas con fantasías remotas y/o con significados inmediatos.

ARMAND CARDONA TORRANDELL (1928-1995) / LA LOCURA PLASMADA

Para el catalán CARDONA la locura era nuestra y él sólo se limitaba a pintarla cuando la lucidez estaba en su momento más álgido. Y entonces la riqueza de un virtuosismo plástico se sucedía al mismo tiempo que fustigaba las cómodas percepciones de lo visual ya visto y conocido.

En el cerebro estaba la clave y el festín, y el hallazgo sobre el que configurar la senda cromática de un dibujo atormentado. Festín porque hay en su interior sueños y pesadillas que delimitan lo exterior. Clave porque la angustia de reflejar ese mundo que lo despoja hace que la obra tome mayores alardes de clarividencia.

Murió con el presentimiento de que en esas formas se contendría la excitación y el arrebato de un destino que nos legó la prodigalidad manifiesta de un quehacer que reúne los estertores del presente con las insinuaciones estéticas del futuro.

Sea o no cuestión de instinto, de intuición, alcóholica o no, o simple praxis mediatizada por su condición, incluida la demencia cuerda, su trabajo es ese discernimiento de no plasmar más que lo que en cada instante es patrimonio visual común, que ha de contemplarse con la convicción de que nos está transfiriendo un pathos vivo y muy cercano.

>AURELIO TENO (1927) / ESOS CUERPOS NO SE ESCAPAN

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  • De lo que se trata es de atrapar lo zoomorfo y lo humano para que la naturaleza plástica de lo histórico concreto siga proporcionando claves de observación y entendimiento.
    • Lo que se procura es disponer de las técnicas estilísticas apropiadas a ese fin, que es el destino expuesto de la forma bajo la realidad temporal que se impone al artista.
      • Por eso, hay que entrar en conflicto con el rumbo de lo que uno se propone, manipularlo con la ceniza del cigarrillo colgando, tardar en asumirlo, esperar que el óxido o el barniz lo transforme y viva, no encontrarle el escenario propio ni dentro ni fuera, y así hasta la reconciliación final, no por prevista menos deseada, y la pasión, que ya es definitiva.

        • Luego, será esa misma pasión la que resurja al mirar contemplando, observando. Al fin y al cabo TENO, experto en fisonomías quijotescas, es capaz de conjugar los distintos cuencos en los que se depositan las fuerzas centrífugas de la creación y sentar las bases de una visión impactante que establezca ese ideario explorador de la materia.

          • Su figuración escultórica no sugiere ni orienta, carece de ese tipo de ingenio, no van por ahí sus propósitos ni intenciones, creo que, al contrario, ha barruntado la potencia de una lado más allá de lo perceptible, le ha buscado la génesis de su furia y la de la forma en que se transmite. Y así está, con un reposos aparente, sin dejar de ostentar la amenaza y el brío de una motivación anhelante.

PABLO SERRANO (1908-1985) / MAGNITUD

La masa nunca se definió sin una promesa. Ella aporta el sentido del contexto, la cavidad oportuna, la dimensión necesaria. Después, en el cumplimiento de la misma, llegaba el español SERRANO y la descodificaba con la inteligencia propia del artista que conoce sus entrañas.

Multiplicaba su potencia y su fuerza, y le dejaba que le proporcionase simetría, orden y hasta voluptuosidad, de cara a ocupar el espacio, el mejor y más adecuado para llenarlo y convertirlo en la aparición de un prodigio.

Con ello había conseguido una realidad en la que el fenómeno estético abarca la proyección fantástica de las miradas que lo contemplen y penetren. No hay necesidad de una formulación clara sino de una conciencia perceptiva que aprehenda el valor y consistencia de un hecho que se desarrolla ante los ojos.

De esa triple articulación de lo apolíneo, dionisíaco y utópico, el autor nos ofrece una muestra mixturada, que emerge con una impronta plena, tan vestida como desnuda, tan colosal como sugerente, tan significante como rotundidad significada.