Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Al estilo hay que considerarlo como una respuesta formal a una nueva perspectiva que se abre sobre la realidad y para la que el artista busca un lenguaje adecuado.
En lo que respecta a la obra del americano PETROVla clave es una abstracción que bascula entre lo premeditado y lo espontáneo, entre un perfil cromático que quiere desentenderse y una cierta geometrización que quiere contenerlo.
Sus tonalidades y texturas iluminan superficies que registran pinceladas y trazos hablando desde una pantalla que las escenifica, las resplandece, las metamorfosea.
Foucault entendía la semiología como un conjunto de conocimientos y de técnicas que permiten distinguir donde se encuentran los signos, definir lo que les instituye como signos, conocer sus nexos y sus leyes de concatenación.
En el Infierno, el círculo menos poblado, pero el más duro de todos, debe ser aquel en que no se puede olvidar el Tiempo ni por un solo instante.
El argentino BASALDO, en sus renegridas instalaciones, configura un acontecimiento visual desde unos postulados cosmológicos que provocan una experiencia insólita.
Nos enfrentamos a esas superficies y volúmenes que nos devoran, nos hacen temblar con sus rugosas cortezas, sus pétreas epidermis invocando su propia sublimación.
Su monumentalidad genera significados que nos invitan a tomar distintas direcciones y rodeos, diversas paseos ante una tierra que está cansada de sernos fiel.
¿Qué pensar de los demás? Me hago esta pregunta cada vez que conozco a alguien. Por lo muy extraño que me parece existir y aceptar existir.
Lo que trata de hacer el egipcio SHAFIK es captar la esencia de las evocaciones relacionadas consigo mismo sin pasar por el mundo de unas apariencias superficiales.
Sus obras consiguen ser esa revelación inmediata y espontánea de una realidad enroscada en su quehacer, que en fragmentos y materias se va desvelando como un territorio íntimo.
Su trabajo, sea visto como informalista dentro de otras coordenadas, es una aspiración última a descubirnos lo que es palpitante en una sensibilidad plástica en toda su dimensión.
El hábito de vivir, es ese el quid. Pues la vida es un vicio. El mayor de los que existen. Lo que explica por qué nos cuesta tanto librarnos de ella.
Los modelos de aculturación, tan de moda en estos momentos, son la asimilación, intregración, segregación y marginación. Suge la sospecha si la asimilación y la integración son los verdaderos procesos para la segregación y marginación.
La convicción se halla en el origen de casi todos los desatinos, así como en el de todas humillaciones.
El vacío plástico donde las sombras se mueven impide escapar de un paraíso infernal.
Nos forjamos una idea muy elevada de nosotros mismos durante los intervalos en los que despreciamos la Muerte; en cambio, cuando la miramos con la bajeza del pavor, somos auténticos, más profundos, como ocurre cada vez que volvemos la espalda a la filosoía, a la pose, a la mentira.
Para el británico ROUY ingar en la expresión plástica a partir de su forcejeo con los trazos y colores es como tener una intuición sobre el alma del ser humano y el alma del mundo .
Sus obras buscan una realidad total y profundadesde un hacer que utiliza los recursos pictóricos que encadenan el expresionismo, la abstracción y un cromatismo que provoca una herida más honda.
Los cuerpos se desintegran con el fin de que su angustia sea más explícita, más ansiosa de invocar una vida que se deshace sin piedad, pero con la inmensidad de que su fin está a salvo dentro de su espacio perdurable.
¡Asistir al propio empequeñicimiento, contempar la versión razonable del alucinado que uno ha sido!
Las sociedades contemporáneas se caracterizan por un mosaico de procesos que se asocian entre si a través de desarrollos tecnológicos más determinantes y enajenadores.
No me sentiré reconciliado conmigo mismo hasta el día que en que acepte la muerte como quien acepta salir a cenar; con un desagrado festivo.
Declaró el americano DAUM que la base del estilo trata de la forma negativa y la forma positiva como una sola. Una forma que para él está implícita en la visión y en el devenir de la misma.
Sus obras son ideogramas que se han ido generando sobre la base de su propio misticismo vinculado a la tierra americana indígena de origen, a unos símbolos que él ha descifrado para dejar constancia de ellos plásticamente.
Las gamas y valores cromáticos extienden luminosamente esa red que se manifesta a la búsqueda de unos horizontes que se cruzan y entrecruzan con el fin de reconocerse a sí mismo en esos hálitos de significación e historia.
No me sentiré reconciliado conmigo mismo hasta el día en que acepte la muerte como quien acepta salir a cenar: con un desagrado festivo.
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