Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
ALIRIO fue un precursor en Venezuela y sigue siéndolo, porque aunque la figuración ya no parece entusiasmarles dado el protagonismos de otras corrientes, su obra lo abarca todo.
Su preocupación era el futuro del hombre, ese sujeto que en su pintura aparece como un híbrido mecánico-orgánico, una mutación que bajo una iridiscencia rotunda tiene condenada su existencia.
Son creaciones que emanan de una semántica entre lo fantástico, lo visionario y lo insondable, provocando una pesadilla que en cada minuto se nos va aproximando, confundiendo y enloqueciendo.
La concepción plástica del vasco SUSILLA es para mí -quizá estoy equivocado- una referencia vigorosa de la pintura latinoamericana de una época determinada del pasado siglo.
Ese virtuosismo en el dibujo, en la humanidad desconsolada o rabiosa, desesperada, resignada o suicida, de sus personajes y retratos, llenan un continente con una irreprimible pulsación pictórica que no necesita más apéndices.
En su sentido creativo la significación es tanto como un verificación visual de un significado que viaja dentro y fuera, se manifiesta y expresa, confiere y comunica, se apasiona y decide que en su caso no hay cabida para la rendición.
las palabras son las sombras atadas a los pies de un hombre
La selección de la materia es fundamental, ella es la que, a pesar de ser después dócil y adaptarse a las intenciones del autor, le marca y señaliza una dirección en la articulación de la idea.
Al hacerlo así, el alemán HEROLD ha modelado una visión de seres de pieles y volúmenes llamativos para que su dinámica de seducción no adquiera asomo de barbarie, de amenaza y de terror.
Con lo cual, al avistarlos, nos dejamos llevar por la fascinación de su presencia, su estructuración, su genética, la realidad que transfieren y la ambigüedad de su significación.
Con raíces en el expresionismo alemán, la obra del italiano ROBUSTI constituye una visión entre hilarante y delirante de una compulsión interna que acaba exteriorizándose.
No hay cortapisas en la muestra de un mundo burgués que no tiene incontinencia pero sí mucho miedo. También hay muchísima incertidumbre en unos rostros ávidos, contraídos, miserables y glotones.
La mordacidad, el entramado, la perspectiva, la significación cromática, coadyuvan a un resultado estrafalario, nauseabundo, único y fastuoso. Bienvenido sea.
El arte oriental ha renovado y transformado todo su ideario, acompasándalo con unos y otros tiempos, con unas u otras categorías visuales, con unos y otros designios, con unas y otras geografías, con unas y otras realidades.
Y el japonés KATO es ese ejemplo de transfiguración y fantasía, de cuentos y leyendas, de una plástica que crea elementos, criaturas, seres que ya no se ocultan ni les hace falta.
Con tal concepción lo visionario toma relieve, hace que en suma se aproxime a nuestro pensamiento y visión nuevas alternativas de percepción y exploración, que son siempre bienvenidas.
Contadme un poco de mí: quiero aprender a hablar de
El artista es tenaz hasta el borde la locura en su deseo de llegar a la intuición pura, a la sensación penetrante, ala estampación virgen, con tal de descubrir una nueva materialización del sentimiento decididamente abstracta.
Para el italiano PITTI, el creador del llamado «Expansionismo», la obra es el fruto único de una concepción que tiene en el uso del color el valor de unas propiedades fundadas en las cualidades y calidades más esenciales.
Ha de ser plástica hasta la médula, sin que ello signifique la pérdida de un campo experimental de fuerzas, emociones y furias. Cada filigrana, cada signo son entes dinámicos moviéndose en un espacio que les permite ser por sí mismos y fantasear con nosotros,
Se dice que lo nuevo es el paradigma de la modernidad y ha de ser el criterio de valoración de la obra de arte. Mas lo nuevo caduca desde el mismo día en que nace, pero lo renovado actual es lo que convoca a una utopía que nos sirve para machacarla a cada instante.
En nuestros pensamientos habitan los seres acabados del belga JANSSENS, pero mejor ignorarlos. Mejor es considerarlas esculturas tremendistas que nos piden -supuestamente- que lo mejor es olvidarlas, después de apostrofarlas y vituperarlas.
Es una iconografía imperdonableque cuanto mas desnuda e implacable, más ofende, aunque seamos sinceros, tiene la verdad de su parte y el horror de la nuestra.
Las realidades pictóricas se construyen en virtud del acuerdo que llega el autor con la idea y el material que utiliza para ejecutarla, pero dejando un margen muy sensible para enzarzarse en otras batidas.
En el caso del norteamericano SUTIN su sentido plástico es muy acusado, sus conjugaciones cromáticas alardean de una impronta delicada y sutil y su figuración es cruel, fantasmagórica y siniestra.
Aunque las escenas estén bajo el hechizo de una catarsis, lo hace con un recatamiento que da más énfasis al cúmulo de significados que se agolpan ante nuestros ojos y nos envuelven con sus confesiones.
Masculla Antoine- Chrysostome Quatrèmere de Quincy que existe un ideal de lo terrible y de lo inmoral, y en dicho ideal reside la creatividad del artista, que lo descubre sin haberlo encontrado en ningún lugar.
Y el turco PEKDEMIR, en sus efigies esculpidas con esos materiales y materias inconfesables, nos interroga, a través de ese ideal, del camuflaje necesario para una huida hacia el futuro.
Allí seremos, ya en esa posteridad, parte de una naturaleza híbrida, emboscada, cuyos dones serán frutos de otras reglas, más crueles e impenetrables, menos estéticas y más malditas.
Y ese beso no sé si pasado o futuro que pienso llevar
Como el hombre nunca llega a conocerse, son los artistas los que tratan de esclarecer a través de los rostros una condición que tiene múltiples registros y significados.
Desde Oriente a Occidente, el pakistaní HASAN, de inicio miniaturista, investiga fisonomías que mediante su concepción plástica -muy virtuosa y minuciosa- muestran el sino de su existencia, sin que ello le impida entregarse a una senda fantástica entre el cielo y la tierra.
Su obra no es prontuario definitivo en sus conclusiones, pero si es cierto que sabe el camino y el despliegue sobre un territorio que le facilita una creatividad ilimitada y proclive a nuevos hallazgos.
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