Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Declaraba Brancusi que es imposible que nadie exprese lo que es esencialmente real imitando su superficie exterior. Pero el americano PAVIA, con su base artesanal y su habilidad para tallar, construye sus obras en el exterior como fruto de una investigación estructural grandemente imaginativa.
Somete a la naturaleza a un orden visual y plástico que da lugar a un crisol de experiencias, de sensaciones y conceptos. Y sus afinidades históricas, que son indudables, le permiten la formación de unas instalaciones que ofrecen tributo y testimonio.
El material pétreo utilizado es un componente esencial buscado como una referencia fundamental en un proceso de transformación de lo físico en su vertiente anímica y emocional, finalidad última de esta culminación vital.
El artista, cuando es consciente de su desempeño de creador, necesita concebir formas que simbolicen su mundo, sus vivencias, y que a su vez se convierten en un espacio visual para todos.
En el caso de la americana WILSON, sus orígenes y mitos se traducen en personajes que acunan los sueños y en realidades que viven interna y externamente.
Por lo tanto, se trata de un imaginario que se vuelca en la construcción de lo prodigioso y en un significado que se remonta muy lejos aun estando tan cerca.
Creo que fue uno de nuestros grandes sabios el que mantuvo la idea de que las únicas claves que dan un sentido a la historia del arte son las visuales y las técnicas.
Y los idolitos o iconos de la moscovitaKOLESNIKOVA son ejemplo de esas claves que han existido en la cultura rusa desde siempre, que nunca han cambiado ni cambiarán y vivirán más allá de su realidad física.
Así es como estas representaciones plásticas constituyen el epítome de una fantasía, que ahora se materializa por una creadora que las ha vislumbrado antes de que vuelvan a irse, a seguir habitando e inspirandolos nuevos tiempos que se avecinan detrás del umbral.
La desnudez del hombre viene de muy atrás aunque fuesen siglos de anatema, de condena y de maldición en todos los ámbitos religiosos.
Y no sólo por ver demonios donde no los hay, sino por la fragilidad y debilidad que aparentemente se le achaca, por su indefensión e impía soledad, además de su frecuente fealdad y ridículo.
Para el colombiano CABALLERO, poderoso dibujante, el cuerpo masculino es matriz y esencia de una anatomía que esconde todos los misterios, goces y dolores. La carne está viva pero en trance de muerte, aunque él la materializa por si hay que recordarla algún día.
El arte, en la época actual y precedente, va tomando derroteros que para algunos son insultos a los cánones de una humanidad selecta, tanta, estiman, es su espiral de miserias y derrumbes. Sin embargo, están paradójicamente encantados de coleccionarlo y encontrárselo por casa y darle los buenos días.
Las esculturas de la británica tienen ese efecto: el ser una sorpresa irónica y descarnada para decorar palacios y mear en sus paredes. En la verdad e intensidad de esos personajes percibimos una concepción existencial basada en el indiferente e indigente no humano, aunque si lo fuese tampoco pasaría nada.
En cambio, por el contrario, necesitamos estos espíritus, su esencia, pues sin ellos, pobre infelices, no nos podemos vanagloriar de lo imbéciles y estúpidos que somos, sin tomar conciencia que tales entes, hemos de reconocerlo, son mucho menos.
Las obras de la asturiana GRANADAreúnen rasgos de fastuosidad y de plasticidad que en su fusión contienen evocaciones renacentistas, barrocas y modernistas. Los ropajes de sus protagonistas no cubren ni tapan, encarnan y expresan la singularidad de un cuerpo femenino del que se adueña su propia fantasía.
Teniendo como protagonista a la mujer, es ella misma la que se significa desde una óptica visual en la que su personalidad se concreta por una parte y se diluye por otra en unos tejidos cromáticos, que postulan una forma de ser y de respirar a partir de vivencias que piensan y sienten la belleza.
Hay placidez y goce en esas estructuraciones tan bien meditadas, en esas verticalidades que se van ensanchando hasta constituir un culmen que más allá de su despliegue retiniano, concede a la mirada una penetración en la generación de una estética de la que la autora es su primera apasionada.
Para el finlandés RUSANEN en el espacio no hay nada prefijado mentalmente. Por eso comienza por los fondos de sus obras, plasmándolos como vaivenes cromáticos cargados y contrastados, muy líquidos.
Pero después sobre esa superficie asoman y se desdibujan seres seres, ramas, plantas subacuáticas. Es una secuencia de sensaciones, de impactos visuales, de misteriosas liturgias.
Al final la síntesis de esas dos esferas se produce, creando la fuerza de una premonición que se despierta a medianoche como una aparición fantasmagórica.
Llegar a la raíz de la obra implica desobediencia con las ideas que durante el proceso creativo van surgiendo, porque no hay nada prefijado, la mente se desvía porque sufre con las exigencias técnicas.
En el caso del cubano SANTANA, conocedor completo de sus recursos y de una metodología muy precisa, su trabajo se ha adaptado a evidenciar la multiplicidad de tensiones que al final son las que coadyuvan en la determinación de su pintura.
El color y las tonalidades son endiabladamente precisas finalmente en orden a fijar una sintonía espacial delimitadora, sin necesidades de encuadramientos ni de subordinar la visión a marcar la fisonomía temática, se trata de transfigurarla para que lo ornamental se despoje de su código.
Los vínculos, cuando se trata de abordar una creación, se vuelven fundamentales para inspirar el numen de la obra, la que ha de tener una expresión significada de la plástica del autor.
En el caso del cubano ENMANUEL esos lazos son más que evidentes y determinan un ámbito espacial, un imaginario sincrético, una concepción pictórica aborigen y caribeña.
Esas efigies, con sus colores tatuados que dilatan las formas, vienen a revelar tantos secretos como enigmas, en el propósito de un desocultamiento que su ejecución ha hecho real y visible.
Este año fue el fin de un pequeño fragmento de la historia de la pintura, pero también el signo invencible de que es víctima el creador, en este caso el mexicano ARIAS MURUETA: la de desaparecer él dejando un patrimonio que se conservará posiblemente para siempre.
Se decantó por la abstracción y la alquimia, por el color y las formas que se deshacen en el espacio, queriendo significar que su fortuna es no permitir que haya una historia sino una efusión permanente.
Aparentemente el juego de las tonalidades, tanto claras como sombrías, acentúan la arquitectura constructora y plástica de cada obra, en la firme decisión de que la gama visible sea ilimitada y contenga una amplitud de revelaciones para la mirada.
Viene la noche a establecer su provincia de lámparas,
de peregrinos mustios,
de rameras magnéticas bajo el ropaje de un desusado
Debe estar conectado para enviar un comentario.