En esas formas que viven en el espacio hay una delineación formal que partiendo de excrecencias cubistas con ciertos ribetes decorativos, hacen que sus texturas y alineaciones cromáticas se asienten sobre bases que están influenciadas por lo ancestral.
El guatemalteco MÉRIDA anduvo por allí y por acá, por todos los rincones, y de todos extrajo el imaginario que iba a ser su identidad definitiva. Quería que lo exterior tuviese antes una sedimentación interior con relación a sus distintos hallazgos.
Y lo consiguió mediante un concepto de síntesis que dimensionando, estructurando y fragmentando, lograse una obra de significado visual y espiritual iluminado y encarnado en el ser de su tierra.
En el fuego indeleble del abismo
navegan los secretos de las páginas muertas.
(José Ramón Ripoll)
ERNESTO JORGE FERRIOL PÉREZ (1971) / SUEÑOS QUE NO CAEN EN EL OLVIDO
El cubano FERRIOL, al buscar su nuevo hábitat en Japón, ha encontrado el medio de fructificar un discurso figurativo que bebe en las instancias del origen y del presente, pero sin restar un ápice a un sueño real que tiene un marcado tono airado y paródico.
En sus obras en acuarela pone la fuerza y la concupiscencia lógicas de lo visual al servicio de lo aparentemente visible mas subyacente. Rescata una imaginería, con el sabor oriental, que se enmarca en coordenadas tropicales, conformando al final un fresco que exalta la función de la forma, el canibalismo y al mismo tiempo sensualidad del contenido, la mezcla de lo que sufre, agoniza y se contempla.
La ficción no está en los márgenes, es una sola, que se ríe de sí misma si no fuese porque hay un interior que asoma entre los intersticios que augura una condición mortal en tanta desnudez, en tanta investidura entre la razón y la sinrazón.
Que las raíces sean un sembrado de semánticas apropiadas no es lo importante, sino la hechura con la que da el signo inconfundible, el emblema creativo desde el que se advierte y percibe el fondo cultural y artístico que lo sitúa en su contexto original.
Nace del mar la esfera de la noche vacía
y en la nada granate se confunde
el alma con el lobo.
(José Ramón Ripoll)
MANUEL RODRÍGUEZ LOZANO (1895-1971) / NACIMOS COMO LAMENTO
El sueño plañidero en México nunca se acaba, tal como se contempla en esta obra del mexicano RODRÍGUEZ LOZANO, otro gran muralista, que trata de urgir a unas deidades que nunca aparecen y que no sabemos quienes son.
Sus blancos y azules tienen la misión de enfrentarnos a un patetismo desgarrado en esas figuras que invocan y se desesperan. Una emocionalidad de raigambre clásica pero que transita por una intemporalidad onírica, por unos espacios desnudos y desérticos excepto cuando en la lejanía aparecen los pilares de la guerra marchando a un destino al que ya le ha puesto precio la muerte.
No cabe duda que es una visión más de la historia de su tierra, del dolor que se ha acumulado en la misma y está representado en las únicas que quedan para llorar y enterrar a los finados. Memoria y testimonio pictóricos para siempre.
Si te atrapa el idioma ciego
que te impide escarbar la esencia,
será sombra tu propio miedo
en la boca de la tormenta.
(José Ramón Ripoll)
GUILLERMO NÚÑEZ HENRÍQUEZ (1930) / EL HOMBRE APALEADO
Seguramente el chileno NÚÑEZ se sentirá obligado como artista a estar constantemente en acción y en la transformación en un agente activo ante la barbarie que vivió y fue objeto, incluso pensando en que el silencio puede ser también una resistencia activa, lo que no es su caso.
Está claro que su obra, ya sea en una u otra factura, no deja de plantear un canto plástico activo y al mismo tiempo agónico del hombre enfrentado a su propia locura, enjaulado en su descomunal y criminal demencia.
LLegamos a percibir en su imaginería seres desmembrados, manipulados, víctimas, que con esa deformación y descomposición se convierten en una presencia material y delirante de la memoria.
Él mismo, en su visión e introspección, nos lleva a apelar siempre a los más profundos sentimientos, emociones y preocupaciones morales del hombre.
Se ha desatado el viento y el silencio dilata
su memoria entre este manuscrito, que es la vida,
y el sueño de la nada.
(José Ramón Ripoll)
su memoria
ALBERTO QUINTANILLA (1934) / NO POSEEN UNA BELLEZA TAN INTENSA
Al peruano QUINTANILLA no se le escapa nada y es tan fulgurante su imaginario plástico que debería aplicársele el edicto de Isabel I de Inglaterra: «todos cuantos finjan tener conocimientos de fisionomía u otras imaginaciones fantásticas serán desnudados de cintura para arriba y públicamente azotados hasta que les sangre el cuerpo».
Lo cual sería un error porque este artista no necesita fingir, ya que es él mismo el que sale de esos laberintos fantasmales, entre mitológicos y vernáculos, para plasmarlos en toda su intensidad y crudeza.
Es más, la factura intemporal, los fondos turbulentos, la sabiduría cromática, hacen que la mirada se quede enganchada de una visión que oscila entre una verdadera aparición física y una ficción imposible pero factible.
La lengua de los mares ya no sirve de nada
porque un silencio frío bordeará los labios
de quien sabiendo el tiempo lo esconde y se lo calla.
(José Ramón Ripoll)
JAVIER DE VILLOTA (1944) / ¿QUÉ ES LO QUE VA QUEDANDO?
¿Qué es lo que me va quedando? Pregunta que seguramente se hace el madrileño DE VILLOTA a medida que va procesando su obra. Para él todo lo que convierte en sus señas plásticas y visuales es algo dinámico, una interacción de tendencias acrecentadoras y reductoras de la tensión.
Si el movimiento está ausente todo está muerto. Se dice que la dinámica de la forma presupone que el artista conciba todo objeto, toda representación, como acontecimiento más que como porción estética de materia.
Las relaciones entre los objetos no pueden ser meras configuraciones geométricas, sino que han de establecerse como una acción que se ejerce recíprocamente. Por eso su visualización es más efectiva y cercana al imaginario colectivo.
Si queda la grandeza de los siglos,
la ignominia será lo perdurable.
(José Ramón Ripoll)
DEMIÁN FLORES (1971) LAS CARNES DE MIS SUEÑOS
Lo afirman y lo ratifico: quien contempla una obra de arte y se conmueve por lo que el juicio estético expresa, siente su vitalidad, su realidad, participa de un acto creador sin el cual la obra no existiría, desaparecería sin dejar huella.
Los trabajos del mexicano FLORES testimonian una carnalidad fantástica, un mosaico de sueños entre lo primitivo y la vivencia plástica del presente. Son crudos y alojan un confín más allá de la muerte, pero negando la metafísica de la misma.
Lo mismo que para Gauguin, la barbarie y lo ancestral suponen un rejuvenecimiento, una nueva manera de plasmar la condición de artista y sumergirse en ella.
Lo falso y lo verdadero son sólo formas de existencia intelectual.
(Oscar Wilde)
JUAN CÁRDENAS (1939) / EXISTIR SIENDO OTRO
El cuerpo humano, decía Merleau-Ponty, no posee una espacialidad de posición, sino de situación. Bien es verdad que, como apuntan otros autores, el cuerpo humano es el más difícil de los vehículos de expresión visual.
Sin embargo, el colombiano CÁRDENAS no se deja intimidar y quiere descubrir en la concepción de su pintura una prueba de vida, una reflexión permanente de cómo desde el contenido se llega a la forma y a la posición de la misma. Y ese sentido reflexivo empaña y regenera ubicación, espacio y personajes habitando en su mundo, pero perplejos ante el hecho de estar ahí y verse.
No hay una búsqueda de trascendencia sino de uno mismo a través de una plástica concisa, severa, silenciosa, que alimenta significados según se va observando, de acuerdo a una idiosincrasia artística que subrepticiamente se va infiltrando en el interior de nuestra mirada.
La técnica es en rigor personalidad.
(Oscar Wilde)
SOFÍA BOTHLINGK (1976) / LOS PÉTALOS DE LA AMARGURA
Se dice que cada estilo no es más que una manera válida de mirar el mundo. Yo diría que es cada obra la que conforma esa idiosincrasia, independiente de que la validez sea un don exigido, puesto que más bien sería más correcto decir que es el elegido.
La argentina BOTHLINGK construye una experiencia visual en que tanto el color, la forma y el movimiento se apropian del espacio para crear su propia coreografía plástica y dinámica.
las aleteos, los vuelos, las brisas diseminadas constituyen un juego de pura fantasía y sensibilidad, que alfombran la mirada de cúmulos fugaces, de sentimientos efímeros porque la plasmación lírica comporta ese significado.
El hombre es menos él mismo cuando habla por sí mismo. Dale una máscara y te dirá la verdad.
(Oscar Wilde)
ESTEBAN RUIZ MORAL (1966) / SON LOS PODERES DE LA ANGUSTIA
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Decía Hegel que el hacer estético no es un hacer cognoscible porque no es un hacer autoconsciente, esquiva el conocimiento. Es un hacer antes y, por tanto, más allá de todo conocimiento.
Baumgarten lo remata afirmando que es un acto o un hacer que la estética filosófica llama por consiguiente oscuro. El andaluz ESTEBAN no se anda con remilgos, empieza por esto último y acabo por mostrarnos la faz plástica y sombría de una naturaleza que atrae nuestra mirada ante unos esquemas formales que van desapareciendo voluntariamente a medida que avanza su visión.
Y es que el proceso estético, según Herder, consiste en el despliegue de impulsos -fuerzas- inconscientes. Lo que no obsta para que en este caso sea una configuración entre lo antropológico, lo cultural y lo plenamente artístico.
Cada nueva escuela, al nacer vocifera contra la crítica, cuando en realidad su origen se debe a la facultad crítica del hombre. El instinto meramente creativo no innova, sino que reproduce.
(Oscar Wilde)
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