

Sus imágenes son portadoras de una expresión fuerte que, sin saber cómo se produce, nos llegan y las recibimos como una blasfemia compasiva, como un estertor de agonía que ya queda fijado para siempre.
Son los pies de barro los que hacen precioso el oro de la estatua.
(Oscar Wilde)
ARON DEMETZ (1972) / YA SON OTROS CUERPOS
El poder de estas esculturas es el poder de no engañar, de no ser simplemente espejos sino además entelequias visuales que en su propia contradicción descubren su realidad.
Y esa realidad es la de nuestra carnalidad disecada, preservada, para que su ethos nos familiarice con nuestras excrecencias internas y externas.
El italiano DEMETZ crea una mutación sobre la madera hasta convertirla en una manifestación de un cruento juego de existencias finitas incapaces de afrontar lo infinito.
Estamos ante un proceso de modelado festejando las dudas de lo táctil si nos atrevemos a pulsarlo.
Nunca cometió el error de constreñir
su evolución intelectual en nombre de un credo o
sistema, ni confundió con hogar ningún refugio
donde apenas se puede pasar una noche.
(Oscar Wilde)
ALDO MENÉNDEZ GONZÁLEZ (1948) / ME ATO A LA ISLA E IMAGINO
Matisse es un buen comienzo: «si el dibujo es del espíritu y el color de los sentidos, hay que empezar por dibujar, por cultivar el espíritu y ser capaz de conducir el color por senderos espirituales».
El cubano ALDO no se lo toma tan en serio o no lo necesita, porque para él la isla ya es el suficiente escenario para no trazar ninguna línea divisoria. Ella, a efectos de sus obras, es su estilo, su imaginario, su interlocutor, el margen de depósito de un fruto que ha formalizado plásticamente.
Y no se enreda en temática alguna porque la condición de conformar el espacio es ilimitada, abarca miles de sugerencias e intuiciones, de búsquedas e intuiciones, de encuentros y realizaciones. Al final las hechuras básicas conjugan multiplicidad de acontecimientos e imágenes para efectuar una inmersión completa en un trasmundo que abandera el abismo de una realidad presente.
En definitiva, la isla es toda una dimensión que hay que seguir descubriendo, rehaciendo, revelando, contextualizando e imaginando. Lo más afortunado será el momento de su despertar total, cuando no haya el anochecer durante el día por culpa de una luz que no deja de salir a mirar.
Los buenos artistas existen sólo en lo que hacen, y por tanto son absolutamente anodinos en lo que son. Un gran poeta, un poeta grande de verdad, es la criatura más prosaica. Pero los poetas de índole menor son absolutamente fascinantes. Cuanto peores son sus rimas, más pintoresco es su aspecto. El mero hecho de haber publicado un libro de sonetos mediocre hace que un hombre sea irresistible. Vive la poesía que no puede escribir. Los otros escriben la poesía que no se atreven a convertir en realidad.
(Oscar Wilde)
ANDRÉ ALMEIDA E SOUSA (1974) / NUNCA CREÍ QUE FUESEN PRESAGIOS
John Berger tiene la idea de que la ilusión moderna en relación con el arte es que el artista es un creador, cuando más bien es un receptor. Lo que parece una creación no es sino el acto de dar forma a lo que se ha recibido.
En ese caso la obra del portugués ALMEIDA E SOUSA ha sido fruto de un origen enloquecedor, tenebroso, incluso apocalíptico. Él ha sido el intermediario, el que ve más allá para acercarnos dentro de ese ambiente cromático y delirante un más acá.
No sé si es fascinación o algo más seductor o siniestro, o ambos, lo que, como espectadores, nos inclina a la inmersión en ese interior, en esa atmósfera, hasta vernos implicados, señalados y comprometidos. Pero si nos vemos adentro seguro que danzamos al calor del infierno.
Hoy en día la gente conoce el precio de todo y el valor de nada.
(Oscar Wilde)
ARÍSTIDES ESTEBAN HERNÁNDEZ GUERRERO (1963) / NI SE OS OCURRA DECIRME ALGO
John Berger lo señaló muy claramente al escribir que la pintura es, en primer lugar, una afirmación de lo visible, de lo existente que nos rodea, del mundo físico al que ha sido lanzada la humanidad, y que está continuamente apareciendo y desapareciendo.
La obra del cubano ARÍSTIDES es prueba de ello si se está en una actitud abierta a ese dibujo caricaturesco, a esos colores que ligan lo significante y lo significado, a ese juego de humor negro, existencial e ideológico, a esa culminación minuciosa de un discurso subyacente.
Por eso Max Beckman confesaba que su corazón latía por un arte más crudo, común y vulgar, que no vive en los sueños de los cuentos de hadas ni en la poesía, sino que concede una entrada directa a la temerosa, espléndida, común y grotesca banalidad de la vida.
El hombre perfectamente informado, ese es el ideal moderno. Y la mente del hombre perfectamente informado es algo horrible. Es como una tienda de baratijas, llena de atrocidades y polvo, donde todo cuesta más de lo que vale.
(Oscar Wilde).

CARLOS GUZMÁN (1970) / ME HE QUEDADO DONDE ELLOS
En la realidad cubana, por ser isleña, por ser cruce de razas y culturas, la realidad es quimera, transita por imágenes que están por debajo o en otra dimensión.
Aquí, en estas obras, cabe decir aquello de que dentro de su estructuración pictórica concreta el estatus perceptual del punto focal es ambiguo. Ni la perspectiva bidimensional ni la isométrica se habían planteado explícitamente el problema de los límites del espacio.
Muy claro es entonces que el cubano GUZMÁN se ha planteado otras cuestiones, tales como plasmar reflexiones plásticas sobre una naturaleza que está siempre en disposición de redimirse o autodestruirse.
Su retórica es vibrante, enigmática, voraz, suburbial, que hace de bisturí de una grandilocuencia sobre la base de un imaginario que le da vueltas constantemente a la fusión de materia y visión, muerte y resurrección.
Revelar el arte y esconder al artista es el propósito del arte.
(Oscar Wilde)
ÁLVARO DE LA VEGA (1954) / CUELGAN SOBRE MÍ
No son extraños ni adoptan actitudes raras, simplemente son malpartos del sueño de la madera. Pero están vivos y comen de la realidad.
Al gallego DE LA VEGA se le presentaron mientras tallaba según su especial sinéresis, si bien los acogió a la fuerza cuando imaginó la forma de un habitáculo de abortamientos y su muestrario.
Sufrir no sufrían, aunque eran toscos, desiguales, asimétricos, pero mirar miraban sin moverse, quietos, desnudos, fagocitando su bautismo y consagración por ser ya dueños de sí mismos.
Mi deber es algo que nunca cumplo,
por principios.
(Oscar Wilde)
DARIEN RODRÍGUEZ GUERRA / NO QUIERO MÁS HISTORIAS
No voy a añadir conceptos lujuriosos -son los que me apetecen- sobre la dura pugna de un cayo por rescatar los restos de una historia suya que solamente una poesía a la manera surrealista sería capaz de rescatar.
Eso es precisamente lo que intenta el cubano DARIEN con una obra tan delicada que hasta las raíces se rompen y no tienen donde posarse.
Por supuesto en que toda la plástica cubana que se hace ahora hay una simbología patente, pero el descubrirla, en esa pudibundez fáctica, es donde se encuentra el meollo del asunto y la belleza del poema.
Los otros son horribles. Sólo se puede hacer
vida social con uno mismo.
(Oscar Wilde)
LI DOMÍNGUEZ FONG (1978) / ANDO EN BUSCA DE MUNDOS
En el cubano LI se nota y mucho sus genes, sin que ello suponga una mera mímesis o continuación literal. Dentro de su mundo pictórico personal sobresale su peculiar habilidad técnica, su modo de hacer no programático ni sujeto a cánones estereotipados.
Por el contrario, su cualidad expresiva se pone de manifiesto siempre y el esquema visual, muy texturizado, granulado y con una urdimbre que hace de vehículo de transparencias esenciales, domina toda la obra fabricando una significación que quiere mantenerse oculta y no puede.
Al final, la atención del espectador se desparrama en una infinidad de secuencias que toman su efecto de totalidad cuando la estructura ya no es un resquicio de superficie, sino la magnitud de toda ella ubicada en la dimensión que alcanza.
Escuchar es muy peligroso. Si uno
escucha lo pueden convencer.
(Oscar Wilde)
OSVALDO CHIAVAZZA (1970) / ME IMAGINO FUERA INVOCANDO
Algunos afirman que la originalidad es el producto no buscado e inadvertido del artista de talento que busca y consigue adentrarse en los orígenes, en las raíces de lo que ve. Por eso cuando doy el primer paso siento que lo primordial es evitar la regularidad.
Y sin desvincularme del que soy y lo que soy, un artista argentino, me atengo a la declaración de Hans Jonas respecto a que la producción de imágenes es el atributo más decisivo y único del hombre. Y tampoco me importa que me digan que las formas características de mi estilo respondan a la aplicación de un esquema adquirido.
Mi mundo plástico, de delicada ejecución, de un cromatismo fiel, regulado, atrayente, está pensado para que la plasmación haga absorberse en la mirada, unas veces verticalmente y otras horizontalmente. Los planos se entrecruzan, se interrelacionan, son justos e imparciales soportes a un figuración que tiene algo de modernismo como de iconografía propia de la heterodoxia americana, y de la mía propia si se atiende a lo espiritual y biológico que acumula.
Las generalizaciones en lo intelectual son
siempre interesantes, pero las generalizaciones
en lo moral no tienen ningún sentido.
(Oscar Wilde)
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