
- Chantal Maillard escribió que la mirada admirativa tiende a quedar prendida en aquello que admira, y es infinita y ávida. Ávida de presencia. Pues así son las esculturas del alemán HACK, ávidas de presencia y ávidas de ser admiradas.

- Si nos aferramos a su magnetismo cometeremos un error o todo un acierto. Son tótems que nos confiesan sin hablar y que ofrecen el don visual de descubrir y revelar los misterios de su materia sin impartir claves.

- Y sus expresiones nos comunican que están en posesión de ciertas propiedades plásticas, mitológicas y culturales, que como tales son universales, y que un día no muy lejano sus metamorfosis culminarán saltando sobre su propia sombra.

El hombre perfecto para el cristiano era la perfección del hombre que no existe; el hombre perfecto para el budista sería la perfección de que no existiera el hombre.
(Fernando Pessoa)



Mezclar colores en la paleta sin tela donde pintar.











La ficción me acompaña, como mi propia sombra.






¿Y hay arte verdadero, el arte no es todo él mentira? Pero el arte que se ve como arte es distinto que el arte que hace ver.








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